17/06/2026
Si te cuesta hablar de dinero con tus clientes,
empezá por casa.
En muchas familias hablar de plata era un tabú.
Preguntar cuánto gana alguien era de mala educación.
Y eso lo arrastrás a las reuniones de ventas.
Por eso cuando el cliente dice “es muy caro” te paraliza.
Porque el problema no es el precio.
Es que nunca te sentiste cómodo hablando de dinero.
La solución es practicar.
Con colegas. Con conocidos. Preguntar cuánto cobra tu negocio, qué rentabilidad tiene.
Para que cuando estés frente a un cliente, preguntar por el presupuesto se sienta natural.
El “es muy caro” empieza mucho antes de la reunión.
Empieza en tu cabeza.
¿Cuándo fue la última vez que preguntaste por el presupuesto sin incomodidad?