30/05/2026
El karma institucional y los DP
Estos días seguimos un juicio clave sobre cómo un antiguo ministro del Interior y su equipo utilizaron recursos del Estado en una operación parapolicial, mientras impulsaban una etapa de endurecimiento contra los DP. Pocos años después, el principal artífice policial de la LSP 5/2014 desapareció.
Impresiona ver cómo quienes participaron en semejante atropello hacia un colectivo profesional han sufrido los efectos del karma.
En los últimos meses también ha dejado su cargo el máximo responsable de la unidad policial encargada de someter a los DP, que durante años aplicó una política basada en la sospecha permanente y la ausencia de colaboración. Su salida abre, al menos, la posibilidad de repensar ese enfoque.
En mi caso, también he conocido cómo funciona ese ‘karma institucional’. El burdo intento de endosarme una sanción de 60.000 € por regentar un supuesto despacho de DP ‘clandestino’ —cuando en realidad se trataba de un despacho de abogados— terminó volviéndose contra quien lo avaló. Aquel secretario de Estado de Seguridad (SES) que dio por bueno el montaje construido desde Málaga acabó presentando su dimisión precisamente el día de mi cumpleaños, víctima de su propia paranoia represiva.
Hoy ha vuelto a la judicatura, y sinceramente me alegro por él: ha elegido un rumbo profesional que siempre será más digno que dedicarse a la despreciable tarea de oprimir a un colectivo de profesionales liberales.
Con el tiempo, la nueva SES rectificó aquella decisión, algo que siempre he reconocido y que demuestra que incluso dentro del sistema hay capacidad de corregir excesos cuando se analizan los casos con rigor jurídico y buena fe.
Por todo ello, invito a la actual SES a reflexionar a fondo sobre la política seguida durante años hacia los DP y a dar un paso claro: reconocer, de una vez, nuestros derechos como verdaderos profesionales liberales. Mantenerse en la inacción o apostar por las vías represivas solo ha demostrado que el ‘karma’ institucional acaba pasando factura.
Por pura justicia histórica ha llegado el momento de corregir el rumbo.