25/09/2017
Gregorio imedio inventor del famoso pegamento
De Calzada de Calatrava (Ciudad Real) es el pegamento Imedio, el de toda la vida. Lo inventó un vecino del municipio, aunque en la actualidad se fabrica en Holanda. Hay que remontarse a 1935, cuando Gregorio Imedio decidió probar una mezcla de celulosa con disolvente (acetona) para pegar las películas que proyectaba para él y sus amigos porque se le rompían mucho, Gregorio regentaba una droguería y de esa mezcla nació el primer tubo de pegamento Imedio. Sin duda fue un gran descubrimiento y un invento muy preciado para todos. Durante los años de la Guerra Civil pararon la fabricación, pero tras ella llegaron con fuerza. Pero llegar hasta ahí costó mucho, así se recoge en la historia que Imedio publica en su página Web y donde se apunta que fue Pedro Ciudad, cuñado de Gregorio Imedio, el que decidió “vender una mula y una guitarra que eran sus más preciadas posesiones y con 6.000 pesetas de la época empezaron a comercializar el adhesivo que lo pegaba todo.”. Empezaron llenando los tubos “en sus casas con unas jeringuillas y los vendían por el pueblo y alrededores”.
La empresa de Gregorio Imedio consiguió se ejemplo para otras muchas y única en su especie. Tenía piscina, jardines, acuario. La peculiar manera de entender la gestión empresarial de estos calzadeños incluía la realización de un viaje anual de toda la plantilla, empleados y directivos, al margen del período normal de vacaciones. El primer viaje que realizaron fue en carro y los últimos en avión.
La fábrica y el negocio funcionaron a la perfección. Aún así en 1988, cuando Gregorio ya estaba jubilado, una multinacional holandesa, Perfecta Chemie, compró Imedio. La empresa siguió en Calzada de Calatrava donde se envasaba el producto que se traía de los Países Bajos. Es probable que las actuales generaciones de las nuevas tecnologías no conozcan como sus “antepasados” de la posguerra, “la solución para todo”, como cantaba aquel pegadizo eslogan, creado por Gregorio Imedio: “El remedio, pegamento Imedio.”. Muchos de sus viejos usuarios desconocían, que el nombre de la marca se correspondía con el apellido de su inventor, que creó la fórmula de la cola sin apenas conocimientos químicos y que después la comercializó con éxito. Pocos se habían planteado, hasta que las necrológicas lo desenterraron del olvido, a qué correspondía el calificativo Imedio.
El inventor fue un personaje de espíritu innovador, amante de los trenes en miniatura, la mecánica y el dibujo. Melómano de los clásicos y la canción popular española, fue un hombre muy trabajador, de carácter alegre, sencillo y muy humano que conservó hasta el último momento de su vida la mente abierta y la capacidad de dejarse sorprender por las cosas más simples. Fue en realidad, un adelantado a su tiempo y se ganó a pulso un hueco en la historia empresarial española. Y gracias a sus pegamentos, durante la niñez y adolescencia pegábamos primero, los cromos de los álbum de los yogures y luego los trabajos escolares. Es curioso, abro uno de los álbum de cromos, y ese olor tan característico del Pegamento Imedio, sigue ahí, latente…a pesar de los años transcurridos.