01/04/2020
Alguien en nuestra familia, seguro que tú lo recordaras con esa prodigiosa memoria tuya, nos metió en las venas la naturaleza y en particular ese maravilloso mundo de las plantas. Nos enseñaron a conocerlas y a saludarlas cuando nos encontramos con ellas……de esta forma le hemos dado infinidad de veces los buenos días al Castaño de indias, al Almez, al Sauce, las buenas tardes a la pimpinela, al árbol del amor, a las peonías …… y a tantas otras hierbas, árboles y arbustos que nos rodean en la naturaleza, en los jardines, en los patios , en las macetas del balcón incluso en cualquier mínima brecha del asfalto de nuestras calles.
Nunca te lo he dicho pero cada vez que saludo a un bosque de abedules me viene tu cara, te preguntarás por qué, quizá sea por lo flexible de sus ramas que tintinean al viento frágiles pero firmemente anclado al suelo como tú con tus principios, quizá sea ese grupo de troncos casi iguales que me recuerda la cantidad de amigos con los que compartes, disfrutas y viajas en este hermoso viaje que es la vida, para los que siempre has tenido un momento, un detalle, unas palabras de ánimo o un simple mensaje que nos llega como un “me acuerdo de ti y te quiero”.
Tú me enseñaste que podrá faltar un árbol pero el bosque sigue ahí y el árbol que falta sigue contribuyendo a su existencia, enmarañado con las raíces del resto, dando seguridad y firmeza al conjunto, así siento a mi padre y así te siento a ti.
Y entre los abedules aparece otro árbol grande, retorcido y herido, que ahora seguramente no quiera estar, querrá marcharse contigo, una vida juntos y ahora….. Eres esencial para todos los que te rodean, sabemos que te has quedado vacía de pronto, pero eres importantísima para todos nosotros. No es fácil lo sabemos, y por eso seguimos entrelazando nuestras raíces con las tuyas animándote a que brotes de nuevo como tantas otras primaveras has hecho….. Rosa te queremos y espero que seamos capaces de darte la fuerza suficiente.
Rafa, escribo esto sentado en el despacho de tu hermano, rodeado de vuestros libros de vuestros recuerdos, de todo el legado por el que os damos gracias, gracias sobre todo por habernos enseñado a ser buenas personas, las lágrimas por la emoción no me dejan respirar pero estoy seguro que éstas llegarán al suelo y ayudarán a que germine alguna semilla, no sé cuál, pero ésta crecerá y formará parte de esa naturaleza que nos habéis enseñado a amar.
Os queremos