07/05/2021
Ahora hace un año que, en plena pandemia, publiqué esto. Y parece que todos los informes económicos van en esa línea
¿A QUIÉN SALVAMOS?
Cuando un muro se debilita, se agrieta y da la sensación de que se puede derrumbar, buscamos la forma de repararlo.
Su reparación la podemos llevar a cabo con diversas medidas, una de ellas sería pintarlo, de manera que, una vez pintada desaparezca su mal aspecto y parezca reparado.
Otra medida, algo más profunda, consistiría en picar y resanar el enlucido y volver a aplicarlo y pintar, fortaleciendo un poco más el muro y mejorando su mal aspecto.
También podemos ejecutar un trabajo más concienzudo, resanando, además del enlucido y la pintura, los ladrillos o los materiales con los que hayamos construido el muro. Con ello podemos hacer que desaparezcan las grietas o fisuras que pueda tener y, una vez restaurado, enlucido y pintado, conseguir un muro, a primera vista, espléndido.
Estoy seguro de que, con cualquiera de estas tres medidas, más temprano que tarde, el muro volverá a tener los mismos problemas, todo va a ser dinero desperdiciado. Porque cuando una construcción presenta grietas y su aspecto se deteriora de esa manera, la causa principal de su estado se encuentra en su cimentación.
El cimiento de un muro es la base sobre la que se sustenta toda la construcción, si esa cimentación no es firme y segura, toda la estructura se tambaleará y se vendrá abajo. La reparación, para que sea eficaz, eficiente y definitiva, se debe de hacer en la cimentación y, a partir de ahí, levantar un muro firme y seguro. Ahí la inversión será rentable y definitiva.
Lo mismo pienso que ocurre con la estructura de una sociedad. Actualmente se nos presenta una situación económica y social desastrosa, ruinosa, con la sensación de que todo se va a venir abajo. Existen grietas en todos los estamentos de la sociedad, desde los más bajos a los más pudientes, los unos por no tener y los otros porque peligra lo que tienen, los unos por no ver forma de conseguir sustento y los otros porque no pueden vender lo que producen, pues no hay quién lo compre.
Para paliar el problema de los estamentos más bajos, el gobierno estudia implantar la renta mínima vital, con el fin de evitar que la pobreza extrema se agudice en España. España es el único país europeo que no tiene una prestación pública que cubra el riesgo general de pobreza. Un sistema de garantía de ingresos mínimos contra la pobreza es, por así decirlo, la pieza de cierre del modelo social que impide que cualquier persona que no tiene derecho a los otros beneficios se quede a la intemperie.
En otras palabras el gobierno pretende dar peces, en lugar de enseñar a pescar, partiendo siempre de la base de que pienso que se hace necesario paliar de alguna forma la inmediata necesidad de algunas familiar.
Con ello pienso que el gobierno está dirigiendo su esfuerzo a alguno de los tres pasos provisionales de reparación del problema (pintura, enlucido o material empleado), lo que no terminará con el problema, alargándolo en el tiempo sine díe. La renta vital se puede convertir en una renta vitalicia.
El principal esfuerzo del Estado tiene que estar enfocado a fortalecer los cimientos de la economía del país, conseguir unos cimientos fuertes, firmes y seguros, que puedan soportar el peso de una sociedad próspera, encaminada a ofertar puestos de trabajo definitivos, que den seguridad a la población.
Este cimiento está formado por las empresas y los empresarios, que son los creadores de los puestos de trabajo que proporcionarán las rentas suficientes a la población.
Un Estado con un entramado empresarial fuerte y seguro, con recursos y con los apoyos estatales eficaces y eficientes, es capaz de soportar los envites que le presenten. O, al menos, no caer en la ruina casi total en la que nos vemos actualmente.
Se habla (distintas ong’s y publicaciones) de dar un complemento a cada persona necesitada de 500€ de media, 7.000€ al año, y que se estima en 1.000.000 familias las necesitadas, lo que supondrá un desembolso de las arcas del Estado de 7.000.000.000€, grosso modo. Aunque hoy el Ministro del ramo habla de 3.000.000.000€, las cifras que se publican en las distintas organizaciones llegan al doble de esa cantidad. Y se pretende financiar con el incremento de los impuestos de Patrimonio, Sociedades y Renta.
Pero, antes de subir los impuestos, podemos estimar otras medidas para paliar la falta de ingresos de esas familias, por ejemplo, si analizamos una posible contratación de trabajadores, pagándoles el Salario Mínimo Interprofesional (sin tener en cuenta los salarios establecidos en los distintos convenios, siempre más altos) que está actualmente en 950€ mensuales, lo que supone 13.300€ anuales con las dos pagas extras. Por ese importe salarial, una empresa cotiza mensualmente 418,27€ por cada trabajador, esto es, 5.019,24€ anuales.
En este punto, opino que es infinitamente más rentable para el Estado bonificar con la exención de cotizaciones del primer año, a la empresa que contrate a un trabajador. De manera que:
* El Estado tiene 2.000€ menos de gasto (en lugar de pagar los 7.000€ de renta vital, deja de ingresar 5019,24€), además de un desempleado menos (con sus prestaciones y ayudas) y unos ingresos futuros por cotizaciones.
* El trabajador cobraría casi el doble con el trabajo que con la ayuda (en lugar de cobrar 7.000€ de renta vital, cobraría 13.300€ de sueldo), y siempre será mejor el trabajo que el subsidio.
* La empresa se beneficia el primer año de más de 5.000€ en cotizaciones.
* A partir del segundo año, el estado cobraría, como mínimo, 5.019,24€ por cada trabajador.
* Los trabajadores serían potenciales consumidores.
En resumen, como ya se ha demostrado en otros países, rebajar los impuestos incrementa la recaudación.