27/06/2026
Hay un pequeño libro que se titula “huevos revueltos con bacon” que lo explica muy bien esta metáfora
Los jugadores de Cabo Verde son unos cerdos
Existe una metáfora que siempre me ha gustado.
En un plato de huevos con jamón, la gallina participa, pero el cerdo se involucra.
Y creo que eso explica perfectamente lo que ha hecho Cabo Verde.
Podían haberse conformado con estar en un Mundial. Ya era histórico. Ya habían superado cualquier expectativa. Ya habían conseguido que todo un país se sintiera orgulloso.
Pero decidieron involucrarse.
Decidieron competir de verdad.
Decidieron dejar de ser invitados para convertirse en protagonistas.
Y así, el país más pequeño de la historia en alcanzar los dieciseisavos de final no solo ha participado. Se ha comprometido hasta las últimas consecuencias. Ha corrido más, ha sufrido más y ha creído más de lo que su tamaño, su presupuesto o su historia parecían permitir.
Y entonces surge una pregunta interesante.
¿Qué pasaría si trasladáramos esta enseñanza a nuestra vida diaria?
¿Cuántas veces participamos, pero no nos involucramos?
¿Cuántas veces estamos presentes en nuestros proyectos, en nuestras relaciones o en nuestro trabajo, pero sin entregarnos del todo?
Quizá la diferencia entre hacer algo aceptablemente bien y hacer algo extraordinario sea precisamente esa.
Dejar de participar.
Y empezar a involucrarnos.
Porque la historia rara vez la escriben quienes simplemente están.
La escriben quienes deciden entregarse por completo.