31/05/2026
No sé a vosotros, pero cada vez que abrimos las noticias o nuestro feed de Instagram, nos abruma tanto dolor y sufrimiento.
Es difícil leer, escribir, trabajar o llevar a cabo cualquier otra tarea diaria sin pensar en lo que está pasando a las familias y las comunidades que están en el centro de tanta inseguridad sin sentido.
Obviamente, no podemos tener la menor idea de cómo es vivir este tipo de situaciones, pero, gracias a Dios, tenemos empatía, y eso nos conmueve y nos mueve a hacer algo.
Y aquí estamos.
Nos despertamos cada día más y más convencidas de que lo que está pasando en el mundo solo se puede transformar cuando actuamos desde el amor y la comunidad.
Suena utópico, lo sé. Pero en nuestros últimos encuentros, vivimos cómo lo colectivo es la respuesta a tanto individualismo.
La escucha y el entendimiento mutuo son la respuesta a tanta desconexión y ruido.
Y las pequeñas acciones cotidianas son las que nos permiten empezar a construir.
Pues eso. Seguimos apostando por esta mirada.
En nuestro espacio de coworking. En nuestros proyectos con jóvenes y mujeres.
A veces fallamos. Pero sentimos una enorme gratitud hacia todas las personas que nos han apoyado y nos han enseñado en diferentes momentos, haciendo que este proyecto sea un pequeño oasis para trabajar, conectar y compartir propósito.