03/09/2015
Bienvenidos a septiembre. A partir de este mes iremos publicando una serie de artículos que, con el título genérico de Cuadernos de Restauración, vienen publicándose mensualmente en la revista La Gaceta Escurialense. Esperamos que os sean de gran ayuda para las pequeñas reparaciones que podáis hacer en casa sin ayuda de un profesional.
CUADERNOS DE RESTAURACIÓN (1)
¿Qué es restaurar? Si nos atenemos a la definición del diccionario, es recuperar o recobrar, reparar, renovar o poner algo en el estado de estimación que tenía antes. Sin lugar a dudas, todas esas acepciones son correctas, no obstante para mí siempre ha sido algo más.
Cuando era muy joven, 1.980-81, s e convirtió en un hobby, sin duda diferente a los que cultivaban mis amigos, que nada tenía que ver con el mundo del deporte de competición en el que me hallaba inmersa. Era una afición solitaria, serena, que me facilitaba concentrarme y pensar. Todo empezó cuando me permitieron ocupar el viejo piso de unas tías situado en el castizo barrio de Las Vistillas, en el Madrid de los Austrias, que había permanecido cerrado y con su interior intacto, durante algunos años. El perchero con espejo de la entrada, los viejos aparadores del cuarto de estar todavía con sus cristalerías talladas a mano y sus vajillas de porcelana en el interior, el cabecero de bronce y latón de la cama dela tía María me cautivaron por completo.
Eran muebles y enseres que me trasladaban a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando el tiempo transcurría sin prisa y los objetos cotidianos conservaban la impronta del artesano que los había realizado.
Con las historias que me contaba mi suegro Pepe sobre la casa en la que había transcurrido su infancia, fui tomando un cariño especial a todo aquello que me rodeaba. Siguiendo los consejos de mis vecinas octogenarias, aprendí la correcta aplicación de una cera virgen para nutrir los muebles, qué grasa emplear en el cuero de los sillones o como volver a pulir el alabastro de las alacenas. Poco a poco fui investigando sobre maderas y herrajes, comprando y traduciendo del francés, todos aquellos manuales que con información al respecto me llegaban, y en los tres años que permanecí en aquella casa, a decir de Pepe, conseguí devolverle el antiguo esplendor que había tenido en tiempo de sus padres.
A lo largo de los años nunca me ha abandonado la sensación de bienestar cuando consigo devolver lustre y vida a los distintos muebles y objetos que han pasado por mis manos. Ya sabéis, cuando se supone que algo se te da bien, nunca faltan familiares y amigos dispuestos a mantenerte entretenida y también, porqué no confesarlo, he considerado un reto personal recuperar y embellecer cosas que otros desechaban, como por ejemplo el actual comedor de mi casa.
Hace dos años me vi en la obligación de “restaurar” mi vida y animada por el recuerdo de los elogios de mis profesores sobre mi técnica de la aplicación del barniz a muñequilla, entre otras cosas, y en definitiva por cuantos me rodeaban, decidí transformar una afición cultivada a lo largo de los años en mi actual profesión, pues todos aquellos que me conocen saben que necesito amar aquello a lo que dedico mi vida. Ponía pasión en mis actividades deportivas y ahora la vuelco en esta nueva etapa. Y puesto que la mayor parte de mi vida la dediqué a compartir conocimientos y experiencias , ¿porque no continuar haciendo lo mismo con toda la información recogida durante estos años y los conocimientos de esos cursos que realicé llevada por mi pasión por la restauración?.
Así que si os parece bien, en próximas entregas os iré facilitando información sobre materiales y la aplicación de las distintas técnicas que constituyen el gran mundo de la restauración. Y por supuesto, si alguien quiere disfrutar de esas mismas sensaciones restaurando algo suyo, estaré encantada de dirigirle y ayudarle en mi propio taller.
Para ello estoy a vuestra disposición en EL LEGADO, en la Plaza Juan de Herrera, de la localidad de El Escorial. Hasta pronto
Pepa