30/07/2022
EL REGALO EQUIVOCADO, RELATO DE HUMOR PARA LAS VACACIONES
Mi amigo Miguel Martin se fue a Madrid sabiendo que su novia necesitaba unas gafas porque se las había roto unas noches antes en el cine Alfil. Al pasar por unos grandes almacenes se decidió a entrar y les compro unas gafas de su misma graduación. Antes de comprarlas las miro y remiró varias veces, incluso se las probó y se la hizo probar a la dependienta.
Al final la dependienta se las envolvió y él pagó la cuenta, pero al marcharse, en vez de coger el paquete con las gafas, cogió uno parecido que había al lado y que contenía unas bragas que seguramente alguna clienta de las que allí estaba acababa de comprar.
Mi amigo Miguel no se dio cuenta de la equivocación y desde allí se fue a Correos y le envió la caja a su novia junto con una carta, que decía asi:
Querida mia:
Espero que te guste el regalo que te envío, sobre todo por la falta que te hacen, ya que las tuyas las rompí hace poco en el cine. Además llevabas ya mucho tiempo con las que tenías y éstas son cosas que se tienen que cambiar de vez en cuando.
También espero que haya acertado con el diseño. La dependienta me dijo que eran la última moda y me enseño las suyas, que eran iguales. Entonces yo, para ver si eran ligeras, cogí y me las puse allí mismo. No sabes cómo se rió la dependienta, porque estos modelos para chicas quedan muy graciosos en los hombres, y más a mi, que ya sabes que tengo unos rasgos muy alargados.
Una muchacha que había allí me las pidió, se quitó las suyas y se las puso para que yo viera el efecto que hacían, y he de reconocer que le quedaban muy bien, así que me decidí y las compré, con la esperanza de vertelas puestas bien pronto.
Pontelas y enseñaselas a tus padres, a tus hermanos y, en fin, a todo el mundo, a ver que dicen. Al principio te sentirás muy rara, acostumbrada a ir con las viejas, y más ahora que has estado tanto tiempo sin llevar ninguna. Si te están pequeñas me lo dices, que si no te van a dejar señal cuando te las quites para ir por la calle y todo el mundo va a notar que las tienes. Ten también cuidado que no te estén grandes, no sea que vayas andando y se te caigan. Llévalas con cuidado, no vayas a romperlas y, sobre todo, no vayas a dejartelas por ahí y las pierdas, que tienes la costumbre de llevarlas en la mano para que todos vean tus encantos.
En fin, para que te voy a decir nada más, solo te digo que estoy deseando vértelas puestas y que te las quites cuando vayamos al cine.
Este es el mejor regalo que podía hacerte cariño.
Muchos besos