29/08/2026
SÍSIFO EN LA NAVE DE CEBO. Albert, el absurdo, los bichos y las piedras.
Albert es un máquina. Y no lo digo por la larga amistad que nos une, lo digo porque no deja de sorprenderme su insondable capacidad para desenmarañar la realidad. Se acercó a Murcia esta semana pasada, y para mi sorpresa, venía el tío para ofrecerse como asesor a la interprofesional y a la sectorial del Sector Ganadero Porcino.
Ya ven, el Maestro Camus no es un filósofo francés deprimente, es alguien capaz de detectar las falsas razones y poner las cosas en su sitio. Su teoría del Absurdo lo explica todo: el hombre quiere sentido, el mundo le devuelve silencio. Perfecto para definir al ganadero porcino español de 2026.
Mientras echábamos un rato para comprar zapatos -acabamos comprándonos el mismo modelo- no dejó de cascar. Mira Jose, el ganadero se levanta a las seis, mira su coste. Resta. Pierde. Esto, en términos de mi amigo, es el Absurdo en estado puro. Y se lanzó, y se dio en desarrollarme -otra vez- el mito original Sísifo, y no lo hizo por casualidad. ¿Recuerdan?, Sísifo está castigado por los dioses a subir una roca a la cumbre de una montaña por toda la eternidad, y los dioses no son indiferentes, son interesados.
Ahí soltó una carcajada y empezó a manotear el aire (la dependienta de la zapatería se asustó). ¿Lo ves Jose?, ¿ves el símil?, entra el concepto que nos faltaba: el castigo divino entendido como castigo interesado de la Administración competente. Sencillo,
¿Definición?, toma nota: tener en el cajón la solución técnica, efectiva, barata y circular para hacer viable tu explotación, y no dejarte usarla. O mejor aún: hacer como si no existiera.
Albert sabe que estoy cansado, pero, en su voluntad de ayudarme no cesa, no para, no me da cuartel.
Mon ami, escucha, los dioses de la burocracia interesada condenan al ostracismo el catálogo de soluciones prohibidas por ser demasiado simples. Ya sabes, no hablamos de fusión nuclear. Hablamos de lo que cualquier ganadero con dos dedos de frente haría mañana si le dejaran. En origen. En su propia fosa. Donde nace el pecado.
Aquí es donde más duele, porque es de chiste.
Jose, lleváis años aplicando bacterias en foso y los resultados son cojon**os. No esperáis a que el purín fermente y apeste. Lo atacáis en la cuna. Como tú dices, los bichicos degradan materia orgánica in situ, recortan el nitrógeno amoniacal bajan el amoniaco en nave — que es el que jode pulmones de operarios y cerdos — y dejan un purín líquido, sin costra, que luego rinde el doble en biogás. Coste: céntimos por cerdo. Obra: cero. Expediente: cero. Por eso no gusta.
Y hay más opciones, las zeolitas. Piedras Jose. Literalmente piedras.
Un mineral volcánico que es una jaula molecular que atrapa el amonio. Aplicadas como si tiraras arena, la zeolita se hunde en el purín y actúa como una esponja de amonio. Lo secuestra. No lo deja volatilizarse en forma de amoniaco. Se reducen emisiones sin hacer nada más. Y cuando luego aplicas ese purín al campo, la zeolita suelta el nitrógeno poco a poco. Es un fertilizante de liberación lenta natural. De libro.
¡Ah!, también sirven como aditivo tecnológico. Ya está autorizado como aglomerante. El cerdo no la digiere. Pasa por el intestino, atrapa amonio en el intestino, reduce el nitrógeno excretado en origen, seca las heces, reduce diarreas y, de paso, te atrapa micotoxinas. Doble premio.
Ya ves, los dioses rechazan técnicas baratas que no necesitan enchufe. No necesitan una planta de 10 millones. No necesita inauguración con ministro, consejero y fanfarrias. Por eso mismo, no constan. No puntúan como MTD. No bonifican en la ecocondicionalidad de la PAC. Ergo, no salen en la foto.
Pero vayamos a las soluciones que, supuestamente, si dan lustre a los dioses de la UE y de sus sirvientes en cada país que la integra. Fuera de la granja, en lo centralizado, aparecen el biogás o el biometano. Y sí, el BOE que te dice "monte planta con purines" y los ayuntamientos te dan licencia para una planta de biogás "siempre que no traiga purines". Hospital sin enfermos. Muy circular.
Mientras pagábamos -me regaló mi par para endulzarme la mala hostia- siguió con su perorata: si existe una bacteria que cuesta céntimos y una piedra volcánica que cuesta euros y que aplicadas en la fosa te reducen amoniaco, nitrógeno, olores y mejoran el purín, y la Administración ni las nombra, ni las incentiva, ni las reconoce como medida equivalente, entonces no estamos ante incompetencia. Estamos ante un diseño.
Frère, no se quiere una ganadería sin purín. Se quiere un continente sin ganadería. No hace falta prohibir. Basta con el castigo divino: te condeno a subir la roca a la cima y te prohíbo la carretilla, las bacterias y las piedras. Y si te quejas, te llamo contaminador.
Jose, el combo es redondo. Te hundo el precio con un jabalí. Dejo que China te meta un 19,8% de arancel por una guerra de coches que a ti te pilla en Fuente Álamo. Te impido usar la piedra y la bacteria que te arreglarían media nave por cuatro duros. Te meto en la Directiva de Emisiones Industriales, al lado de una siderúrgica. Y, quelle surprise ! salgo el Día del Medio Rural muy preocupado por la despoblación.
Europa quiere un campo bonito, sin moscas y sin gente, para que lo pedalee un turista holandés que luego se comerá solomillo de Brasil.
Y sí Jose, sí, frente a eso solo queda la revuelta.
No la de Sísifo feliz. Esa es para filósofos con calefacción. La de Sísifo cabreado: el que sigue echando bacterias y zeolitas en la fosa aunque no se las puntúen, el que guarda el proyecto denegado de biogás, el que sigue criando cerdos, aunque le hayan explicado por activa y por pasiva que lo que quieren es que no los críe.
Hay que seguir empujando la roca, sí. Pero ahora juntos, con la rabia y la fuerza que da la razón de los datos demostrables.
De camino a la pitanza Albert se dio en cerrar el tema. En Bailén no pintaba bien la cosa y destrozasteis a los generales de Napoleón. Pues nada, pues eso, vosotros mismos. ¡Ah!, y por cierto Jose, moi aussi, je suis un porc, yo también soy un cerdo como tú.
Acabamos el día en la Plaza de las Flores. Invité yo, que menos.