18/10/2026
Tener un título no te prepara para cualquier responsabilidad.
Y en una farmacia, eso se nota mucho.
Hace unos días leí sobre un nombramiento que duró apenas cinco días. No entraré en el caso, pero me recordó algo que veo a menudo en la gestión de equipos:
¿Seleccionamos por lo que el puesto necesita que la persona sepa hacer, o por la titulación que se exige?
En farmacia el título es imprescindible, aunque no es suficiente.
A esto se suma una realidad del sector: los perfiles que buscamos no siempre están disponibles.
Así que la pregunta cambia:
si no encuentras a la persona ideal, ¿qué haces para desarrollar a alguien con potencial?
No es lo mismo contratar a alguien que aún necesita formación que incorporarlo esperando que asuma responsabilidades para las que nadie lo ha preparado.
En los puestos clave (responsables de equipo, de categorías o de áreas estratégicas), ese error se paga en el equipo, en el paciente y en la cuenta de resultados.
Seleccionar bien es solo el principio. La diferencia está en lo que viene después:
→ Definir qué competencias exige realmente el puesto.
→ Identificar qué aporta esa persona y qué le falta aprender.
→ Diseñar un plan de incorporación, formación y seguimiento.
→ Ampliar su autonomía de forma progresiva, sin confundir delegar con desentenderse.
No siempre podrás contratar a quien necesitas. Pero siempre puedes decidir cómo vas a desarrollar a quien has contratado.
Eso no se delega, eso es dirección.
Cuando el perfil ideal no aparece, ¿apuestas por la experiencia o por el potencial?
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