01/03/2016
DORADO AL AGUA POR EL MÉTODO TRADICIONAL
Veamos cómo se realiza el dorado al agua sobre madera, como es el caso de los pasos procesionales que veremos en unos días por nuestras calles. Antes de nada, hay que sellar la madera, protegiéndola de la humedad y favoreciendo la adhesividad del estuco que aplicaremos posteriormente, dando una mano de cola de conejo templada. Una vez seca se irán aplicando manos de estuco, entre 5 y 9, dependiendo de la superficie, de la talla y del tipo de madera, aunque mientras más capas tengan, más “mullida” será la cama para la lámina de oro. Entre capa y capa se realizaran lijados suaves, incluso retallados del estuco para no perder el volumen dibujado en la madera. Una vez la ultima capa, este perfectamente lijada, acabando con una lija de agua finísima, dejando la superficie con un aspecto marmóreo, se tratará con una mano de cola de pescado templada, para cerrar el poro e impermeabilizar el estuco. Tras su secado se darán 2 o 3 manos de bol armenio (rojo o gualda para el oro, negro para la plata), que sirve para adherir el pan de oro, además de aportar calidez al brillo metálico y facilitar el bruñido con la piedra de ágata una vez bruñido, el oro no tiene porqué ser barnizado, pero dada la accesibilidad al roce de estas piezas es recomendable sobre todo en estas obras de Semana Santa, no así retablos o tallas en madera. Para su protección se usara laca para metales o comercialmente laca Zapón. Como se puede apreciar, la labor es muy costosa en paciencia, meticulosidad y esfuerzo, es por ello que el coste sea tan elevado, no solo por el alto precio del preciado metal, sino por las horas empleadas en este oficio cada vez más minoritario, pero por otra parte tan bello.