13/07/2024
MIENTRAS EL MAR SUBE Y BAJA EN EL MOLINO DEL TAMUJAR GRANDE, EN POZO DEL CAMINO...
La energía mareomotriz es la energía que se obtiene aprovechando las mareas: mediante el uso de un alternador se puede utilizar el sistema para la generación de electricidad, transformando así la energía mareomotriz en energía eléctrica, una forma energética más segura y aprovechable. Es un tipo de energía renovable, en tanto que la fuente de energía primaria no se agota por su explotación, y es limpia ya que en la transformación energética no se producen subproductos contaminantes gaseosos, líquidos o sólidos. Sin embargo, la relación entre la cantidad de energía que se puede obtener con los medios actuales y el coste económico y ambiental de instalar los dispositivos para su proceso han impedido una implementación notable de este tipo de energía.
Los molinos mareales son exponentes de los procesos de antropización y aprovechamientos vinculados al medio natural de la marisma, con significativos valores históricos, etnológicos, simbólicos, arqueológicos, arquitectónicos, territoriales y paisajísticos.
Comienzan a construirse y a funcionar desde el siglo XV, perdurando hasta las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo XX, según datos recabados en el expediente de Cultura sobre Los Molinos Mareales del Litoral de Huelva.
La ubicación de los molinos, alejados de las poblaciones, supone simbólicamente una forma de ocupación humana en un territorio hostil, marcado socialmente por la inaccesibilidad y la insalubridad. Actualmente son un referente patrimonial identificador de la marisma litoral onubense, como ocurre con otras zonas del litoral atlántico donde se ha constatado su presencia, desde Cádiz hasta la ciudad portuguesa de Faro. Estos inmuebles han configurado el paisaje y el territorio de la marisma, adaptando el terreno a las necesidades constructivas y buscando las mejores condiciones en el medio para la captación y almacenamiento de las aguas.
Los molinos mareales en general, incluyendo por tanto los del litoral onubense, fueron ingenios que hace ya más de un siglo quedaron obsoletos ante el avance de la ciencia y de la tecnología; desde entonces, su abandono, exceptuando en el mejor de los casos la reutilización de los edificios para otros fines, ha provocado su irreversible degradación arquitectónica y, en la mayoría de los casos, su práctica desaparición física.
Este hecho se ha visto agravado por su obligada ubicación en un medio muy inestable, como es el medio costero, donde los dinámicos procesos climatológicos, hidrológicos, geomorfológicos y biológicos provocan constantes cambios en su fisonomía; este hecho ha agravado el abandono sufrido por la obsolescencia tecnológica, de tal forma que en los casos en los que no han desaparecido físicamente han sufrido la destrucción y pérdida de la mayor parte de sus elementos distintivos, tanto arquitectónicos como mecánicos.
Ahora la Consejería de Cultura ha inscrito a los molinos mareales del litoral onubense en el Catálogo General del Patrimonio Andaluz como bienes inmuebles de catalogación general de manera colectiva.
Cuando el mar sube (marea ascendente), llena una cuenca de reserva para el molino, en la cual el agua queda retenida durante la marea descendente. Durante la marea baja, las válvulas que regulan la salida de agua se abren y el agua retenida se vierte hacia el mar, impulsando la rotación de la rueda del molino.
Existen dos tipos de molino de marea, el de rodezno o rodete y el de regolfo
Otras formas de extraer energía del mar son: las olas (energía undimotriz), de la diferencia de temperatura entre la superficie y las aguas profundas del océano, el gradiente térmico oceánico; de la salinidad, de las corrientes marinas o la energía eólica marina
La Junta inscribe los ingenios existentes en la costa de Huelva en el Catálogo General de Patrimonio Andaluz. Son un referente patrimonial de una forma de ocupación humana en territorio hostil.
En la provincia de Huelva existen 16 molinos mareales, son los de San Diego, El Pintado, de Eizaguirre y del Molinito, en Ayamonte; los de Tamujar Grande y Placerón, en Isla Cristina y Ayamonte, respectivamente; los de las Compuertas, del Gazapo y Molino Chico, en Isla Cristina; la Higuera, de Valletaray y de la Barca, en Lepe; el de Legrete, en Cartaya; el de Cojillas, en Aljaraque; el de Peguerillas, en Gibraleón, y el de Neptuno, en Moguer.
En 1996 se abrió como lugar de interpretación del hombre y la marisma el molino del estero de Tamujar Grande en Pozo del Camino dentro del programa Interregional Huelva-Algarve.
En la actualidad existe una Asociación de Amigos de los Molinos Mareales del Litoral Onubense creada en Ayamonte a finales de 1996.
El molino mareal del Pozo del Camino está abierto al público visitante los martes, miércoles y jueves, de 9'30 a 12'30 y de 18'30 a 20'30. Su reapertura ha sido generada gracias a los fondos de la Unión Europea.