21/09/2026
“Me pidió la contraseña para confiar más.”
El control digital no siempre aparece como una prohibición. A menudo se presenta como preocupación, interés o una supuesta prueba de confianza. Pedir contraseñas, revisar conversaciones o supervisar redes sociales es una forma de invadir la privacidad.
Estas conductas forman parte de una cultura que normaliza la vigilancia sobre las mujeres y sus relaciones. El problema no es la confianza: es la idea de que alguien tiene derecho a controlar.
En Opciónate trabajamos en la prevención de las ciberviolencias machistas, la ciberigualdad y la construcción de espacios digitales seguros. Si quieres más información, formación o asesoría, puedes contactarnos.
¿Dónde crees que está la diferencia entre compartir algo voluntariamente y sentirte obligada a hacerlo para evitar conflictos?