13/10/2026
La restauración de cerámica tridimensional cambia por completo de planteamiento según la escala y el peso de la obra. Mientras que las piezas menores o de porcelana fina permiten uniones directas en los puntos de contacto gracias a su ligereza, la terracota de gran volumen exige un diseño de ingeniería interna.
Al ingresar en el taller esta escultura desmontada en múltiples bloques pesados, el reto principal consistió en resolver las fuerzas de tracción que debían soportar los brazos al sostener el canasto superior. La solución pasó por crear un sistema de anclajes internos aprovechando el vacío original de la cocción del barro. Introdujimos un alma de madera en el eje vertical del torso para fijar el cuello y varillas roscadas de acero inoxidable en las extremidades. Debido a la trayectoria curva e irregular de los brazos, cada varilla debió ser conformada de forma anatómica para que encajara con precisión en el interior sin ejercer presiones localizadas que pudieran fracturar la cerámica.
Este armazón interno absorbe por completo el peso de la estructura y del elemento superior, liberando a las líneas de fractura de tensiones mecánicas peligrosas. Los pernos se fijaron con resinas estables y reversibles, respetando escrupulosamente los criterios internacionales de conservación. La intervención concluyó con el nivelado de las juntas y una minuciosa reintegración de las lagunas cromáticas superficiales.