29/11/2017
EL ARQUERO-SAGITARIO
Orientaciones extremas se ven acentuadas.
El tipo conformista: adaptado, se asimila a las buenas maneras, costumbres, legalidad, convencionalismos, burgués satisfecho, alegre, leal, caballeresco, amante del prestigio y de la honorabilidad.
El tipo rebelde: independencia insociable, sublevación, inadaptación, el deseo emancipación prima sobre todo, ímpetus, pasiones imperiosas.
En proporciones diversas estos aspectos pueden coexistir en un solo individuo, se manifiesta de acuerdo a:
Si es extrovertido: aventura en su reencuentro con el mundo; deportivo, nómada, pasión por los viajes, horizontes nuevos, exploraciones.
Si es introvertido: aventura en el reencuentro consigo mismo, aspiraciones morales o espirituales elevadas; conocimiento, cultura, religión, ley, perfección de sí; apunta un ideal.
Signo de FUEGO.- cálido y seco, con una proporción de húmedo, positivo, masculino, diurno; fiero, colérico, bicorpóreo (1° a 15° humano, 16° a 30° be***al), moderadamente estéril, flexible.
Simbolismo.- Es representado por el Arquero: una estrella y una parte de un arco, simbolizando la aspiración. Habitualmente es figurado como el Centauro: mitad caballo y mitad hombre, representando el conflicto entre el pensamiento filosófico, las emociones superiores y el instinto carnal de conquista; así como también la aspiración sostenida por el esfuerzo que apunta alas estrellas. Transmite una idea de libertad. Significador de progreso cósmico y abundancia, que desnaturalizada se convierte en prodigalidad.
Es el noveno signo del Zodíaco, la última parte del otoño (para Hemisferio Norte), el apaciguamiento de la naturaleza, después de la caída de las hojas y el gran tormento de una vegetación que murió en Escorpión, todo se apacigua, todo vuelve al orden.
Su doble figura evoca también una doble naturaleza del signo, así: una de ellas tiene el don filosófico de ‘ver lejos’ donde la necesidad es una exploración espiritual profunda, y la otra, la pasión de recorrer los grandes espacios, de cubrir los vastos horizontes.
La potencia instintiva puesta al servicio del hombre que la destina hacia una meta elevada: el centauro es la más bella imagen de la transmutación de valores, de la sublimación; símbolo de la unión o de la síntesis de la naturaleza animal y de la naturaleza espiritual, cuerpo y alma, materia y espíritu, posesión terrenal y aspiración divina... representa una acción transmisora más o menos rápida, gracias a la visión clara de la cual depende la puntería justa. El deseo y la ambición del Arquero es el de enlazar lo cercano y lo lejano, se preocupa de alcanzar, de llegar, mientras que el Cordero es la partida. La energía del Arquero es puesta en la obra de fermentación de su predecesor, opera una proyección de aquello que el Escorpión ha amasado a través de sus propias pruebas, y las destina hacia una meta.
El fuego del Arquero expresa la abdicación del fuego individual, puede renunciar a servir (como en el León) la magnificencia del ego, está al servicio de una experiencia ‘trans-individual’, su esencia purificada es destinada a los éxtasis espirituales. Aporta la supremacía del colectivismo sobre el individualismo, el dominio de la sociedad sobre la personalidad.
Si en la Balanza, la pareja se forma; en el Escorpión se unen; en el Arquero, encuentran su ideal.
Aquí, lo lejano triunfa sobre lo cercano, es el momento de las grandes aventuras, los vastos reinos, las cruzadas, los peregrinajes, la hora donde triunfa la búsqueda de los valores eternos.
Clave.- ‘YO VEO’. Es una emanación energética que desarrolla una espiritualización, penetra, ilumina, y pone en movimiento la personalidad; representa la unión de las cualidades de la cabeza y del corazón lanzadas hacia arriba, en busca del ideal: la justicia, la protección, la moral.
“ASPIRACION”, devoción, esperanza, veneración, sublimación, libertad, altas especulaciones mentales, prosperidad, éxitos, orden, ley.
Psicología.- En el origen de esta naturaleza, hay un Yo en intensidad o en expansión que busca sus propios límites y aspira a sobrepasarlos, para alcanzar un ‘más allá del YO’. Su esfuerzo apunta hacia un más alto potencial de valores. La sensación embriagante de una vida completa le da el gusto de la gran aventura. El se siente rápidamente estrecho en un marco limitado y busca la evasión, hace por salir de los límites impuestos de la condición humana: raza, familia, patria, a fin de participar siempre en un mundo más vasto. Necesita ser céntuplo, transfigurado por el entusiasmo, por la pasión, por el delirio divinizado. Su voluntad es una potencia abierta que lo arranca para centrarlo sobre un fin exterior y superior, sin desarraigarlo de su intimidad. Esta idea principal de ‘fuera del Yo’ le hace buscar todo aquello que desbordar los límites de las cosas y de los seres, todo aquello que las prolonga, de la misma manera que le hace huir de todo lo mezquino, medido, mediocre.
Las fuerzas liberadoras de su ser le llevan por consiguiente hacia las zonas marginales y le incitan al máximo. Por otro lado este Yo manifiesta el sentimiento agudo de la participación en la vida del mundo, dando la impresión de experimentar profundamente la integración con la cohesión universal; la necesidad de vibrar al unísono con el ambiente, de participar con los grupos y movimientos sociales donde él es uno de los representantes, aparece por consiguiente una cierta facultad de relación, de transporte, de integración a la vida colectiva. Aquella puede ser una simple permeabilidad moral al medio, una tosca identificación pasional con la comunidad, sentido innato de la solidaridad, asimilación al plan: el sujeto se adapta con facilidad, se modera con confianza, se asimila a las buenas maneras, se conforma a las reglas del decoro; o lo hace simpatizar con los allegados, lo animado de la afabilidad, del favor; su ánimo es indulgente, tolerante, abierto; prueba el placer de desplayarse, de hacerse apreciar, de radiar, de abrirse libremente. Este es un ser que vive en plena sintonía con su medio, a través del cual su Yo se prolonga indefinidamente, necesita una cierta dimensión. Pero este sentimiento de acuerdo también lo lleva a una suficiencia egocéntrica, de pretensiones señoriales, de una inflación del yo que se pierde en una embriaguez de grandeza; en un extremo, es el delirio del poder del genio mal apreciado que se escuda en una vanidad herida, mirando al mundo despreciativamente. El fuego del Arquero también puede dirigirse a la rebelión, acceder a lo desmedido. El mayor dilema es la integración o la rebelión. Tenemos así el tipo armoniosamente integrado a su medio, y el independiente y rebelde contra éste mismo medio.
En resumen, el carácter es ponderado, razonable, bienhechor, apaciguador, afable, honrado, leal, optimista, generoso, justo, magnánimo, alegre, libre, digno, emprendedor, progresista, activo, servicial, susceptible, amigo de la comodidad, de la equidad, de las buenas maneras, de los convencionalismos sociales, amor al prestigio y a al honorabilidad, puede ser un tipo de burgués satisfecho; así como también es amante de lo extenso, de la aventura, de los viajes y de los conocimientos; puede estar animado de pasiones y su independencia tomar el carácter de rebeldía, tender al exceso de actividad, ansioso, inquieto, inestable, indeciso, indolente, irritable; anheloso de diversiones, siempre es muy inclinado al aire libre; liberal, exageradamente sociable, “un deslumbrador”, sofista frívolo, distraído, irreal, irreflexivo, despreocupado.
Mentalidad.- inteligencia persuasiva, que se inflama por percusión, más filosófica que práctica (Spinoza, Pascal, Fénelon, Montesquieu, Voltaire, Hegel, Nietzsche, Darwin, Spencer).
Claridad, orden, juicio rápido y preciso, grandes aptitudes para la legislación, comprensión, idónea para dirigir y mandar, desafecta a todo lo mezquino, exenta de prejuicios ecléctica, intuitiva, don profético, amplitud.
Necesitando una certidumbre, una verdad interior que lo ilumine, aprovecha de la fuerza de su cohesión moral o intelectual, provocando gran fervor de comunicación, propagando sus ideas, suscitando las conversiones como de verdades misioneras, su mente apologética es inclinada al proselitismo. El Arquero realizado presenta las más ricas disposiciones de la mente, encarna los valores de este signo llevados hacia el conocimiento desinteresado del universo y donde la flecha simboliza el vuelo filosófico, religioso, metafísico o místico, en el marco de un humanismo o de un universalismo espiritual, esta inteligencia responde a la definición pascalina de la mente: “un movimiento para ir siempre más lejos”; una visión lúcida y global.
El Arquero cismático, se revela contra su medio, afirma una independencia de pensamiento, libertad de juicio que doblega los prejuicios, las enseñanzas oficiales y todos los conformismos intelectuales; susceptible de liberar a los otros del yugo de pesadas tradiciones y rutinas, libre de abandonarse a la violencia de ideas nuevas, más o menos audaces.
El Arquero integrado a su medio, se alinea sobre opiniones bien-pensadas de su medio, se muestra escrupuloso en la elección de las autoridades; deficientemente, se deja llevar de generalidades prematuras, lógica rigurosa; fanfarronería, ostentosa sofistería, intelecto incapaz de ir más allá de la esfera de las reuniones y los deportes, acepta la fórmula de azar. Dotado para los idiomas; buen intérprete. Ama los espectáculos, el teatro, el cinema, todo aquello que lo pone en contacto con el mundo y le permite alargar cada día sus Fronteras.
Dialéctica.- Las orientaciones extremas se ven muy acentuadas:
Un conformista: (cuando el tema es armónico). Tiende a un conformismo confortable, adaptado, asimilado a las buenas maneras, conformado a los usos establecidos, participa del orden, de la legalidad, de los convencionalismos sociales, ama la honorabilidad, la consideración de sus allegados, la distinción, el prestigio. Es alegre, gustoso de vivir; buen humor optimista, demostrativo, eufórico; su sociabilidad es desplegada, pacifista, comprensivo, filántropo, protocolario, caballeresco, leal, honesto, ‘juega las cartas sobre la mesa’, franqueza diplomática, su conciencia moral rechaza toda bajeza. Fases de exaltación y depresión, pero se presenta apacible y ponderado, capaz de gran serenidad que él comunica a sus allegados. (Vibra al unísono con su ambiente, se inflama con los entusiasmos colectivos, vive en estrecha dependencia con el mundo exterior; el tipo integrado).
Un rebelde: (cuando el tema es disonante). Paroxismo, independencia insociable, escándalo. Instintivamente se subleva contra la verdad de su medio y se comporta como un inadaptado, su necesidad de emancipación prima sobre todo, voluntad insurrecta contra los hábitos, lugares comunes, prejuicios, su gusto de vivir es imperioso, pasiones, ímpetus audaces, ambiciones bien determinadas, franqueza brutal, embestida de pura-sangre, cóleras ruidosas pero fugaces, saltos, arrebatos, aunque conoce el desaliento.
En principio estos dos personajes se excluyen uno al otro, pero en la observación de casos psicológicos se demuestra que pueden en una cierta medida co-existir en una sola persona, en proporciones diversas, así numerosos Arqueros son rebeldes viviendo y luchando por su comunidad o conformistas muy independientes.
La misma co-existencia puede tener, en grados variados, los tipos siguientes:
El extrovertido; hacia la aventura: instinto de expansión, actividad desbordante en todo orden, apasionado, combativo, necesita la experiencia independiente en donde se re-encuentra con el mundo: es un atleta, deportivo, temperamento nómada, pasión por los viajes, las exploraciones, el riesgo y la competencia; se inflama por las ideas de grandeza, los actos heroicos, empresas prestigiosas; orgulloso; privado de actividad tiende a los viajes imaginativos, la evasión, sumisión al azar.
El introvertido; hacia la sabiduría: la aventura se dirige al re-encuentro consigo mismo. Aspira a las formas morales y espirituales más elevadas, su impulso se dirige al conocimiento, la cultura, la religión, la filosofía, la perfección del yo, apunta hacia un ideal, una razón, una justicia.
En el amor.- El sentimiento honesto, apacible, recto ante todo, y si está contrarrestado, el amor libre y la aventura. En general más idealista que pasional. El introvertido: el amor y el espíritu son uno, sincero, cálido, su nobleza se confunde con el ideal religioso. El extrovertido: un transporte que rompe las medidas del ser, una exaltación, el amor y el mundo son uno, audacia en la conquista, sentimiento de libertad, el amor caballeresco.
El conformista: sentimiento familiar y social, la mujer y los hijos son el centro de su vida, generoso, protector, la pasión contenida en el orden de su existencia apacible; necesita una mujer sana, alegre, que pueda imponer a sus relaciones, la dueña de casa. La mujer de este tipo: feminidad marcada por la dignidad, tiende al amor burgués, tolerante, amplia, tiene horror al escándalo, su sueño: la vida abundante; no soporta la baja estimación.
El rebelde: el sentimiento se afirma en todo su rigor sublevado contra los obstáculos del medio; o íntegramente idealista no transige más que con su pasión, exaltación, expresión aristocrática: amor noble, sublime: el ideal común. La mujer aquí: prueba la aventura, quiere mantener su independencia, el romance ardiente, en el matrimonio: libertad respetiva.
Su conflicto: diferencia de clase o ideología; frecuentemente soltero por su tendencia a la idealización. Le atrae la unión con extranjero.
Sus relaciones con la familia.- Habitualmente confiado, espontáneo contento. Si recibe suficiente afecto, pronto madurará afectivamente logrando superar sus contradicciones, de lo contrario le será difícil sobrellevar sus problemas. Si admira a su padre muy autoritario, y no lo iguala, tendrá un fuerte complejo de inferioridad y su padre será un rival.
Sus relaciones con los amigos.- Sabe hacer amistad rápidamente; numerosos amigos, con ellos es obsequioso, atento, afectuoso, leal, servicial, benevolente, simpático, protector; pero también hace muchas promesas que olvida.
Profesiones.- Necesidad de independencia o de solidaridad; afirmación, deseo de distinguirse, de jugar un rol. Organizadores, directores, dignatarios, eclesiásticos, abogados, magistrados, jueces, filósofos, banqueros, profesores; altas finanzas, educación física, asistencia social, política, legislación. Viajantes de comercio, representantes, interpretes; exportación, exploración, publicidad, grandes negocios, turismo; guías, inspectores, deportistas; todo lo relacionado con caballos, bosques, maderas, lana, zapatos; almaceneros, cajeros, hoteleros; la fotografía, el dibujo; caza ganadería. Los asuntos con el extranjero, misioneros.
Lugares.- Haras, establos, canchas deportivas, gimnasios, compañías de transporte, turismo, embajadas, ministerios, iglesias, centros culturales.
Actitudes en el trabajo.- Trabajo variado, ritmo discontinuo, competencia. Le conviene la carrera liberal, pero también trabaja muy bien en equipo, se anima con el rumor múltiple de un taller o de un equipo. Como jefe: paternal o autoritario; con el igual: camarada; con su superior: respetuoso o indisciplinado. Generalmente tiene gran éxito, excepto el tipo rebelde que tiene grandes altibajos. Su debilidad: dormirse sobre sus triunfos y ganancias.
En las finanzas.- El rebelde: un despreocupado, no es hombre de negocios. El conformista: conquista financiera, alto tren de vida, pródigo, burgués. Él aventurero: la apasiona el juego, la especulación, el riesgo.
En la política.- Posee un sentido social acusado, tolerante y conciliador (Gandhi, Gladstone), o rebelde y hombre de oposición (Franco, Churchill, De Gaulle).
En el Arte.- Produce el Musset de las pasiones violentas, el Kipling viajero, el Dostoyewski libertario, los huraños y rebeldes Beethoven y Beriloz, el religioso César Frank, el faunesco Rodin.
Regencia anatómica.- Muslos, cadera, nalgas, fémur, iliaco, región sacra, nervios ciáticos e isquion, hígado, pelvis, arterias y venas de estas zonas.
Salud.- Vigorosa en general, atlética. Sus desórdenes están en relación con el metabolismo, asimilación, combustión. Adicto a la abundancia alimenticia, fatiga y congestión de origen hepático, perturbación de la función biliar, ictericia, cirrosis, hepatitis, nauseas; inflamaciones y fiebres bruscas, pero se disipan rápidamente, aunque sujetos a recaídas; dolores de cintura, lumbago, ciática, reumatismo, dislocación de cadera, caídas de caballo.
Naturaleza física.- Se distingue:
El rebelde: esquizotímico, morfología retraída, delgada, cara alargada, estrecha, perfil acusadamente convexo, predomina la nariz saliente, tipo dinámico.
El Conformista: ciclotímico, morfología dilatada, bastante gruesa, expresa una vitalidad expansiva, perfil redondeado, tinte coloreado, nariz carnosa, mentón grueso.
El Arquero con la edad tiende a la gordura abdominal, la barba tupida compensa una calvicie generalmente muy precoz. Rostro ovalado, frente amplia, buena estatura, formas plenas, ojos grandes, voz clara y melódica, mirada franca y paternal.
El retraído: su marcha es firme, libertad de movimientos, deportivo en su manera de ser y en el vestir; la mujer prefiere la libertad y la fantasía, ropa deportiva.
El dilatado: cuidadoso, modales refinados, irradia simpatía, calma, correcto en el vestir, sabe llevar arrogantemente una decoración; aquí la mujer es elegante, las buenas maneras, la educación, o un lujo exhibicionista. En general el Arquero da una impresión de dignidad, de sencillez unido a una altivez natural; inspira la acogida libre, la bondad o el respeto; su porte a la vez ardiente y sereno, presencia siempre humanista.