23/09/2020
Desde la Revolución Industrial hasta nuestros días ha habido una evolución en todos los aspectos relacionados con el ámbito empresarial: producción, gestión empresarial, jornada laboral , etc.
La necesidad del desarrollo industrial marcaba una década de mecanización, estandarización y la búsqueda de la máxima eficiencia ( años 60)
En los años sucesivos, se volvió a las teorías de Elton Mayo, sociólogo y humanista, que ya en los 20 realizó una serie de experimentos que demostraron que además de los clásicos factores de los trabajadores que determinan su capacidad de producción ( físicos y fisiológicos) también está el factor humano y social : interacción positiva y colaborativa con el grupo, expectativas cumplidas, sistema de recompensas por el trabajo bien realizado e incentivos, posibilidad de toma de decisiones, etc. Básicamente, los experimentos realizados hicieron referencia a la relación de la productividad y la comodidad de un trabajador en todos los aspectos : desde la cantidad de luz en su puesto laboral (más iluminado-mejor enfoque y , por tanto, más productivo), hasta la importancia de las relaciones interpersonales, pertenencia a un grupo y el sentimientos de utilidad dentro del mismo.
En los 70, el factor humano ya obtiene especial importancia con referencia a estas teorías. Con ello, la gestión empresarial requiere también de “soft skills”, o habilidades de carácter empático, comunicación, escucha etc.
Los 80 dan lugar a mejoras de calidad significativas en los procesos de producción: “Six Sigma” (mejora continua que trata de eliminar defectos optimizando y mejorando cada parte del proceso productivo), mejorando también la rentabilidad , influenciado por Kaizen japonés, primero con Motorola y después General Electric.
La siguiente década será altamente competitiva, mientras que el nuevo milenio comienza con el arranque de mecanismos que acabarán desembocando en la globalización.
Más tarde, con la crisis del 2008 se verá otra cara del modelo económico neoliberal. Las empresas se verán en la necesidad de sobrevivir llevando a cabo cambios drásticos en la gestión de las mismas. La globalización se abre camino y la amenaza de China se ve cada vez más presente. Finalmente hay una necesidad de replanteamiento en la gestión también en el aspecto ético.
La etapa de la incertidumbre económica en un mundo cambiante y acelerado desembocará en la etapa tecnológica: de la digitalización de los procesos, donde los mandos tendrán que asumir técnicas de gestión con hincapié de nuevo en los soft skills y trabajo colaborativo, donde además se hace presente la necesidad de lo sostenible.
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