17/06/2026
En el seguiremos insistiendo en que la gestión sostenible de los bosques no sólo no es perniciosa si no que lucha contra la desertificación. Donde hay masa arbórea, las raíces fijan la tierra evitando la erosión, sus copas generan sombra para reducir la temperatura del suelo y retener la humedad, y mejoran el ciclo hidrológico al facilitar la absorción de agua.
La silvicultura, excepto en los países (cada vez más perseguidos) donde se perpetran talas ilegales, no es el problema, si no algunos modelos de expansión agrícola descontrolada, como la del aceite de palma que representó por sí sola el 7 % de la deforestación mundial entre los años 2000 y 2018.