29/07/2026
Hoy os cuento alguna cosita que seguro que no sabías. La Luz y el 🍷 Vino.
La luz es uno de los mayores enemigos del vino, ya que desencadena una reacción fotoquímica que destruye irremediablemente sus aromas y su sabor. Este fenómeno físico-químico se conoce técnicamente en la enología como el "gusto de luz" o la "enfermedad de la luz".
A continuación se detalla cómo afecta la radiación lumínica al vino y cómo se puede prevenir este defecto.
¿Cómo daña la luz el vino?
La luz no perjudica al vino por el calor que genera, sino a través de una alteración química interna.
La culpable (Riboflavina): El vino contiene de forma natural vitamina B2 o riboflavina.
La reacción: Cuando los rayos ultravioleta (UV) y la luz azul (entre 300 y 450 nanómetros) alcanzan el líquido, activan la riboflavina.
El resultado: Esta vitamina excitada reacciona con los aminoácidos del vino (como la metionina) y los degrada, transformándolos en compuestos azufrados volátiles.
Consecuencias en la botella
Pérdida de sabor y aroma: El vino pierde rápidamente su frescura y sus notas frutales originales.
Malos olores: Aparecen aromas desagradables y muy potentes que recuerdan a la col hervida, cebolla, ajo, plástico, caucho o trapo mojado.
Daño irreversible: A diferencia de otros defectos menores, el gusto a luz no desaparece abriendo la botella ni dejando que el vino respire.
Alteración del color: Los vinos blancos adquieren tonos pardos o yodados, mientras que los tintos se vuelven de un color teja apagado.
Los vinos más vulnerables
Los vinos blancos, rosados y espumosos.