26/05/2026
Tus manos delatan lo que tu boca intenta ocultar.
Tres gestos que gritan inseguridad aunque domines el tema:
Uno. Esconder las manos mientras hablas. Bolsillos, espalda, bajo la mesa. Tu cerebro lee: "No confía en lo que dice".
Dos. Autopacificación. Frotarte las manos, tocarte el cuello, jugar con el boli. Tu sistema nervioso buscando calma. Y se nota.
Tres. Gestos pequeños y pegados al cuerpo. No ocupas tu espacio. Los demás asumen que no te corresponde.
La solución no es fingir confianza. Es aprender qué hacer con tus manos para que trabajen a tu favor, no en contra.