22/10/2025
“La suerte que nunca nos toca”
Dicen que somos los guardianes de la ilusión, los que cada día entregamos sueños envueltos en papel numerado. Pero detrás del mostrador de cada Administración de Lotería hay una historia menos brillante, una historia que SELAE parece no querer escuchar.
Llevamos más de veinte años con las mismas comisiones, mientras todo sube: la luz, los seguros, los materiales, la vida entera. Los juegos no evolucionan con los tiempos, los premios se han quedado anclados en el pasado, y las condiciones laborales rozan la esclavitud moderna.
Nos llaman “autónomos”, pero en realidad trabajamos para ellos: seguimos sus normas, vendemos sus productos, cumplimos sus horarios, pagamos sus exigencias. Nos obligan a tener alarmas de grado 3, cristales blindados, y un sinfín de medidas de seguridad que pagamos de nuestro propio bolsillo. Hasta los seguros que contratamos cubren a SELAE, pero no nos protegen a nosotros.
Y mientras tanto, para llegar a fin de mes, muchos loteros hacemos horas extra invisibles, sin un euro más, sin reconocimiento, con la única recompensa de mantener a flote el negocio que sostiene a la propia SELAE.
Porque sí, ellos se llenan la boca hablando de ayudas a ONGs, clubes deportivos y fundaciones solidarias —muy bonito para la foto—, pero a nosotros, los que hacemos posible que todo funcione, nos niegan un sueldo digno. Y lo más irónico: cada año, el director de SELAE se sube el sueldo mientras nosotros seguimos esperando una simple actualización que compense veinte años de abandono.
Los loteros no pedimos milagros, solo justicia y dignidad. Porque detrás de cada décimo vendido hay una persona que también sueña —no con ganar el Gordo, sino con que su trabajo, por fin, valga lo que realmente vale.