05/08/2018
LOS SISTEMAS ELÉCTRICOS DE BAJA TENSIÓN
Aunque es más común escuchar acerca de la importancia y mantenimiento de los sistemas eléctricos de alta tensión, también existen aquellos de baja tensión e igualmente tienen una función importante.
Los sistemas de baja tensión son aquellos en los que se utilizan tensiones alternas de valor eficaz entre 50 V y 1000 V; o también pueden utilizarse tensiones continuas entre 75 V y 1500 V.
Éste tipo de sistemas eléctricos son fundamentalmente utilizados para la conversión de la energía eléctrica en otra forma de energía, puesto que un importante número de receptores eléctricos están diseñados para el funcionamiento a baja tensión. Todas las instalaciones de baja tensión se sustentan con corriente alterna, usualmente a tensiones eficaces de 220 V en las monofásicas y de 380 V en las que son trifásicas. No obstante, se hallan partes de las instalaciones que utilizan corriente continua o corrientes con formas de onda especiales, para fines que son específicos, tal es el caso del control de motores u otros tipos de receptores.
Las instalaciones receptoras de los consumidores de energía eléctrica son de baja tensión. Por lo general, son trifásicas las instalaciones cuya potencia supera los 15 kW o cuando siendo aún menor, existen receptores trifásicos, mientras que las instalaciones domésticas suelen ser monofásicas, siempre que no tengan algún receptor trifásico, como equipos de aire acondicionado de cierta potencia u otro aparato que requiera una potencia mayor, se debe de nos descuidar el mantenimiento eléctrico.
Dentro de los sistemas eléctricos de baja tensión, se encuentran también aquellos que son considerados de muy baja tensión de seguridad, entre ellos se categorizan aquellos que son menores de 24 V en lugares húmedos y de 50 V en lugares secos no conductores. Éste tipo de instalaciones son utilizados en los casos de uso de aparatos con aislamiento funcional solamente, que deban ser utilizados en localizaciones de mucha conducción, como por ejemplo en depósitos metálicos, calderas, hornos, etc. La potencia de estos sistemas suele ser baja, a niveles inferiores a 10 kW.