04/08/2016
Adolescentes: ¡nuestro tesoro más preciado!
Apenas hace un mes, estaba sentada en una céntrica plaza de la ciudad cuando un grupo de adolescentes en viaje de estudios se agruparon cerca de mí. Tan cerca que podía oír claramente sus conversaciones. He de añadir que ninguno de ellos hacía esfuerzo alguno por mantener sus palabras en intimidad, como se suele decir les importaba un rábano y es por eso que sé que estaban de viaje de fin de curso y que dos días más tarde volverían a su ciudad natal. Sus edades comprendían entre 15 y 17 años. ¿Cuál fue mi asombro al escuchar sus motivaciones para el siguiente fin de semana? Sus planes tenían una meta: “el coma etílico” preparando además una “timba” con apuestas. Los candidatos a esta barbarie eran tres monísimos muchachitos bien vestidos y calzados con ropa de marca no precisamente barata, a cuál más inconsciente brabucón, presumiendo de ser el primero en beber más y más rápido y caer en coma etílico, así ganando la apuesta. Yo no salía de mi asombro con una mezcla de enfado, incredulidad y pena, preguntándome ¿Dónde están los padres? Porque los hijos….ya vemos donde están. Comentando esta reflexión con una amiga me respondió: “¿los padres?...en la calle paralela haciendo casi lo mismo”.
Me gusta el ser humano, me interesa su psique y su corazón. Intento comprender y me preocupan los adolescentes porque serán los adultos de mañana. ¿Quién les enseña valores, sensibilidad, flexibilidad, respeto, honor, responsabilidad? En una palabra, ¿Quién les ayuda a convertirse en seres humanos?… Y me vuelvo a preguntar: “¿DÓNDE ESTÁN LOS PADRES?”.
No hemos nacido por casualidad. Cada ser tiene una finalidad en esta vida , una responsabilidad consigo mismo y con los demás, incluso generacionalmente tenemos una aportación que hacer. Los planetas generacionales nos hablan muy claro de ello.
Si nuestros jóvenes optan por “mal vivir”, por no querer afrontar la vida. Por beber, drogarse o pasar el día pegado a una maquinita y su lema es: “Hay que disfrutar como si no existiera el mañana”. Funcionando por instintos, egos, afán de posesión, sexo…etc. ¿Qué podemos esperar de ellos? Si no han aprendido a fortalecer su voluntad ni a diferenciar lo correcto de lo incorrecto. ¿Serán capaces de hacer todos los sacrificios que conlleva caminar por la vida?
A fuerza de no pensar, no se dan la oportunidad de sentir y dejar crecer la semilla del amor, de la humanidad. “POBRE SER HUMANO”. Pobre del que opta por la ignorancia, practicando la inconsciencia, errando una y otra vez, pero…eso sí clamando por su mala suerte, ¿Mala suerte? “MAL HACER” diría yo.
Adolescentes: Si pudierais ser un poco conscientes de lo hermosos que sois, del potencial que tenéis, estaríais orgullosos de haber nacido humanos. Pero como todo en la vida el desarrollo de este potencial hay que cultivarlo y regarlo como a la más delicada semilla. Todos tenemos a Dios y al diablo dentro. ¿Por cuál optas tú?.
Mi mayor respeto y cariño a aquellos padres que luchan por hacer con honestidad lo mejor que saben en la ardua tarea que es la educación de los hijos, por supuesto estos no entran en esta reflexión.