20/10/2024
Bronzo, mímesis de bacaro veneciano en El Born (Barcelona)
Cocina de taberna veneciana sin ínfulas ni piruetas, elaborada con corrección y limpieza, buscando los sabores auténticos de la tradición del Veneto sin estridencias. Intensidades justas, cocciones ejemplares y producto de calidad. He aquí los argumentos del éxito de Bronzo, un bacaro ‘de la laguna’ teletransportado al Born barcelonés.
Música recomendada: Just a gigoló (Louis Prima)
Hay entre los viajeros quienes son transeúntes de la trivialidad, otros son exploradores de las emociones efímeras y, finalmente, aquellos cuya irresistible fascinación por una determinada geografía y todo lo que ello incluye les cambia la vida. Este último es el caso de Marc Villà y Joan Castells.
Cuando descubrieron Venecia, y muy especialmente la atmósfera de los bacaro (tabernas típicas de la ciudad donde se encuentran los amigos para unos vinos, unas tapas y mucha conversación), supieron que ya nada volvería a ser igual. La única forma de atenuar el ‘mono’ veneciano que se les ocurrió fue, de la nada, abrir un restaurante en su Barcelona que reflejara aquello que les había seducido en Italia. Lo llamaron Bronzo (por la pieza de bronce con la que se trafila la pasta italiana de calidad), y a día de hoy ya tienen dos establecimientos abiertos más otros dos que, por ‘simpatía’, han dedicado al universo de los panini. La seducción convertida en floreciente negocio…
Con una estética desnuda, pero con cariño, y de inspiración naturalmente veneciana, el Bronzo (en este caso, el del Born) se ofrece como una experiencia mimética del ambiente tabernero de la ciudad de la laguna, sin mucho más. Sólo vinos italianos, productos (quesos, embutidos) importados semanalmente de Italia y una carta que, aparte de algunas elaboraciones clásicas italianas, se centra en el recetario de Venecia.
De esta suerte, lo primero que aparece en la mesa es el bacalao mantecato -parecido a la brandada o al atascaburras, pero sin lácteos ni patata-, servido entre placas crujientes de pan sardo o carasau. Es el primer punto del manifiesto culinario del local.
El otro ‘grande’ de Venecia es la sardina en saor, una exquisitez sin paliativos. Un escabeche suave, sutilmente agridulce, aquí con unos toques de lima, con cebolla, pasas y piñones. No debes olvidar pedir la focaccia para que el placer sea en estéreo.
El vitello tonnato se vindica aquí también, aun siendo piamontés, aunque falto de nervio en el sabor de la mahonesa de atún, demasiado suave, para contrastar con las finas lonchas de ternera asada.
El steak tartare es impecable: al puro estilo, naturalmente, del mítico Harry’s Bar de Venecia, de donde surgieron también el carpaccio y el bellini. Se sirve con patatas fritas y con pan de pizza.
La parte final de este menú improvisado pertenece a la pasta, por supuesto, que ellos mismos elaboran, siempre trafilada al bronce. La primera los spaghetti nero di seppia, tradicionales de Venecia (también muy popular en Sicilia), tocados por dos gambitas de perfecta poca cocción.
Y ya los bigoli en salsa, un clásico veneciano elaborado con aquella pasta (como spaghetti, pero más gruesos) y una emulsión de anchoas y cebolla caramelizada. Potentes y acanallados.
Como postres, la inevitable tarta de queso (gorgonzola), muy fundente y leve, y el tiramisú, por qué no.
A veces no hay que buscarle los tres pies al gato para proveerte de felicidad.
Bronzo
Rec, 60
Tel. +34 934 596 444
Barcelona
Siempre abierto
Precio medio: 40 euros