26/03/2022
Con fecha 30 de marzo de 2022 empezará a aplicarse el Real Decreto-ley 32/2021, de 28 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma laboral, la garantía de la estabilidad en el empleo y la transformación del mercado de trabajo (BOE 313, de 30 de diciembre de 2021). A partir de esa fecha no podrán realizarse contratos temporales por obra, modalidad que de manera generalizada sostiene hasta ahora la contratación de la mayoría de las empresas y arqueólogos autónomos para hacer viable su actividad ante los constreñimientos laborales que el Reglamento de Actividades Arqueológicas en vigor impone al libre ejercicio de nuestra profesión en la Comunidad Autónoma.
El encaje de este nuevo modelo laboral con el andaluz de arqueología está aún por ver pero, de partida, se plantean graves contradicciones que van a afectar negativamente al desarrollo de nuestra actividad empresarial. En general, se alienta a la contratación fija discontinua en sustitución de los contratos por obra. Sin embargo, como es sabido, los arqueólogos andaluces no podemos ejecutar una actividad hasta tener debidamente finalizada la anterior y, además, siempre el director debe ejecutar presencialmente dicha actividad. La contratación fija discontinua no va a poder satisfacer estas obligaciones que, indirectamente, son laborales, pues se producirán situaciones en que los trabajadores fijos discontinuos de una empresa no tengan direcciones de obra autorizadas pero sí algún otro trabajador que haya sido contratado eventualmente y, en consecuencia, que estén de alta laboral los eventuales y de baja los fijos, situación que, a todas luces, es aberrante.
El mercado de trabajo de la arqueología de empresa no va a poder superar estas contradicciones legislativas desde el momento en que se les aplique estrictamente el nuevo modelo de contratación. Los desajustes posiblemente afectarán a la continuidad de nuestros negocios y a la fidelización de clientes. En definitiva, la permanente desatención de los legisladores autonómicos y nacionales por nuestra profesión terminará por estrangular legalmente nuestra actividad, que ya de por sí es actualmente muy precaria.