31/08/2026
Pasamos mucho tiempo intentando que el cuerpo deje de doler, deje de tensarse, deje de cansarse o deje de gritar.
Lo tratamos como si fuera un problema, incluso un obstáculo, una interferencia, una parte de nosotr@s que habría que corregir.
Pero pocas veces nos preguntamos qué está intentando decirnos.
Porque el cuerpo no siempre es el problema. A veces es el primer lugar donde aparece una verdad que todavía no pudimos nombrar.
La tensión que vuelve una y otra vez no es solo un músculo endurecido: es un límite que se cansó de sostener más de lo que podía.
El cansancio profundo no es solo falta de energía, es una parte de ti que lleva demasiado tiempo empujando sin ser escuchada.
Y el dolor que insiste no es un enemigo, es un gesto antiguo que pide ser reconocido, no eliminado, sí visto, escuchado, recogido.
Escuchar el cuerpo no significa resignarse al síntoma, no!!! Significa abrir la posibilidad de comprenderlo, de traducirlo, de acompañarlo hasta que pueda transformarse.
¿Y a estas alturas, supongo que alguna vez sentiste que tu cuerpo intentaba decirte algo?
Hay un encuentro el día 19 de septiembre que igual te apetece probar. Experimentaremos desde un encuentro con el cuerpo, el diafragma, el psoas, el temblor, la respiración.
Cuando el cuerpo tiembla, deja de sostener lo que llevaba demasiado tiempo apretado, porque la vibración abre espacio, afloja la coraza. Permite que la energía que estaba atrapada encuentre salida. Y en esa salida, aparece otro sentido.
Escuchar el temblor es escuchar el cuerpo.
Y escuchar el cuerpo es escuchar la verdad que se estaba gestando en silencio.
Un pequeño encuentro, un pequeño espacio para encontrarte.
Escríbeme si te interesa conocer más.
19 de Septiembre
10 a 15 h