18/06/2026
Creemos que habitar el cuerpo es una tarea más, algo que añadir a la lista de obligaciones. Pero en realidad empieza cuando paramos. Cuando dejamos de correr detrás de la prisa y soltamos el impulso de controlar cada sensación. Habitar no es hacer más: es permitirnos llegar, aflojar y abrir un espacio donde el cuerpo pueda mostrarse sin exigencias.
Y desde ahí, las palabras de Laura Grinsztajn se sienten aún más claras y contundentes:
"La consciencia es un estado en el que la mente está presente en lo que hace, y no distraída con cualquier otro pensamiento vagabundo. Si queremos hacer un trabajo corporal consciente, si queremos 'habitar nuestro cuerpo', no podemos limitarnos a unas determinadas horas a la semana en que practicamos unos ejercicios, acudimos a clase o a una terapia. Lo ideal sería que tras tomar consciencia de lo que está haciendo nuestro cuerpo en cada momento, llevásemos esa observación a todas las situaciones de la vida diaria."
Cuando dejamos de empujar y empezamos a escuchar, la consciencia deja de ser un esfuerzo y se convierte en una forma de vivir. Una manera más lenta, más honesta y más presente de estar en nosotr@s mism@s. No se trata de añadir prácticas, sino de soltar la velocidad que nos desconecta y hacer espacio para que el sentido que nos muestran las prácticas nos vuelva a conectar.
No se trata de controlar el cuerpo, sino de habitarlo.