Espacio Raíces

Espacio Raíces Un espacio donde trabajar con el cuerpo y las emociones te permitirá recuperar vitalidad.

Un espacio donde trabajar con el cuerpo y las emociones te permitirá VIVIR y no sobrevivir

Pasamos mucho tiempo intentando que el cuerpo deje de doler, deje de tensarse, deje de cansarse o deje de gritar.Lo trat...
31/08/2026

Pasamos mucho tiempo intentando que el cuerpo deje de doler, deje de tensarse, deje de cansarse o deje de gritar.
Lo tratamos como si fuera un problema, incluso un obstáculo, una interferencia, una parte de nosotr@s que habría que corregir.

Pero pocas veces nos preguntamos qué está intentando decirnos.
Porque el cuerpo no siempre es el problema. A veces es el primer lugar donde aparece una verdad que todavía no pudimos nombrar.

La tensión que vuelve una y otra vez no es solo un músculo endurecido: es un límite que se cansó de sostener más de lo que podía.
El cansancio profundo no es solo falta de energía, es una parte de ti que lleva demasiado tiempo empujando sin ser escuchada.
Y el dolor que insiste no es un enemigo, es un gesto antiguo que pide ser reconocido, no eliminado, sí visto, escuchado, recogido.

Escuchar el cuerpo no significa resignarse al síntoma, no!!! Significa abrir la posibilidad de comprenderlo, de traducirlo, de acompañarlo hasta que pueda transformarse.

¿Y a estas alturas, supongo que alguna vez sentiste que tu cuerpo intentaba decirte algo?

Hay un encuentro el día 19 de septiembre que igual te apetece probar. Experimentaremos desde un encuentro con el cuerpo, el diafragma, el psoas, el temblor, la respiración.
Cuando el cuerpo tiembla, deja de sostener lo que llevaba demasiado tiempo apretado, porque la vibración abre espacio, afloja la coraza. Permite que la energía que estaba atrapada encuentre salida. Y en esa salida, aparece otro sentido.

Escuchar el temblor es escuchar el cuerpo.
Y escuchar el cuerpo es escuchar la verdad que se estaba gestando en silencio.
Un pequeño encuentro, un pequeño espacio para encontrarte.
Escríbeme si te interesa conocer más.

19 de Septiembre
10 a 15 h

Mézières (Cadenas musculares) y Lowen (Bioenergética) parten de lugares distintos, pero llegan al mismo punto: LA RIGIDE...
26/08/2026

Mézières (Cadenas musculares) y Lowen (Bioenergética) parten de lugares distintos, pero llegan al mismo punto:

LA RIGIDEZ ES EL NÚCLEO DEL PROBLEMA.

Para MEZIERES la rigidez es un acortamiento estructural de las cadenas musculares posteriores que altera la postura.
Para LOWEN es una contracción crónica que limita la expresión emocional y la circulación de la energía.

Si juntamos las dos perspectivas, que por cierto están muy unidas en algunos ejercicios, aparece una lectura más completa del cuerpo:
la rigidez no solo deforma la postura, también bloquea la vitalidad y por lo tanto la expresión vital.

Mézières explica cómo la cadena posterior tira del cuerpo hacia patrones de compensación: lordosis, cifosis, rotaciones.
Lowen explica por qué esa cadena se endurece: defensa, contención, falta de grounding.

La postura, en este cruce, deja de ser un asunto mecánico y pasa a ser un fenómeno tónico‑emocional. Un cuerpo que compensa demasiado es un cuerpo que sostiene más de lo que puede sentir.

Cuando la cadena posterior recupera longitud, la respiración se normaliza; cuando la respiración se normaliza, la energía baja al cuerpo y la expresión se vuelve disponible. Y ahí, todo lo que se haga de trabajo de fuerza se incorpora con la menor rigidez. Si no, toda la fuerza que hagamos, sin esa liberación y esa consciencia es rigidez pura.

En términos somáticos y vocales, esto significa algo muy concreto:

sin liberar rigidez,
no hay espacio para la voz;
sin recuperar energía,

no hay presencia en la voz.

Mézières nos devuelve eje. Lowen nos devuelve impulso.
Juntos devuelven función y liberación, así como autenticidad.

Si te resuena algo de esto contacta conmigo por mensaje y te cuento cómo lo trabajo.

Alexander Lowen describe el "grounding" o el "enraizamiento" como la capacidad del cuerpo para sentir el suelo, descarga...
25/08/2026

Alexander Lowen describe el "grounding" o el "enraizamiento" como la capacidad del cuerpo para sentir el suelo, descargar tensión y sostener la vida desde abajo. No es simplemente estar, y saber que uno está en contacto con el suelo.
Si miramos la sociedad actual desde esa lente, aparece un fenómeno evidente, y es que vivimos en un sistema que ha perdido contacto con el suelo.
¿Por qué? A la vista está para todos, y en la experiencia lo vivimos, así como en nuestras conversaciones cotidianas, que .a aceleración constante, la hiperestimulación y la presión por producir generan un estado colectivo donde la energía vital se queda arriba, siempre en la cabeza, en la anticipación, en la preocupación. La musculatura profunda, como en las piernas, la pelvis, y el diafragma, pierde movilidad, y el cuerpo funciona como si estuviera siempre “de puntillas”, sin apoyo real y movido por la cabeza como si fuera un cajón desastre lleno de cosas que no nos dan ni estabilidad ni rumbo hacia uno mismo, más que a funcionar como máquinas "hacedoras".

Desde la Bioenergética, esto tiene consecuencias claras.
Cuando no hay grounding, la energía (la vitalidad, el tono muscular) no desciende, la respiración se vuelve superficial y la persona pierde capacidad de autorregulación.
Lo que Lowen describe como “coraza” deja de ser una defensa individual y se convierte en un patrón social de tensión crónica, desconexión corporal, dificultad para sentir y para parar.

La falta de grounding también se expresa en la forma de relacionarnos. Estamos más reactivos, menos presentes, estamos a más velocidad, con menos capacidad de contacto, viviendo bajo exigencia, y con menor sostén.
Un cuerpo sin suelo es un cuerpo que vive en alerta, y una sociedad sin suelo es una sociedad que vive en la urgencia.

La Bioenergética lo formula de manera simple, sin grounding, no hay vitalidad. Y sin vitalidad, el sistema, ya sea el individual o el colectivo, se estanca.

¿Te resuena algo de esto? ¿Lo sientes en tu cuerpo? Escríbeme 📩 y lo hablamos, tengo varias opciones para trabajar en ello.

Hay mañanas en las que el cuerpo pide volver a sí mismo.A bajar al suelo, respirar más hondo, notar cómo el diafragma y ...
23/08/2026

Hay mañanas en las que el cuerpo pide volver a sí mismo.
A bajar al suelo, respirar más hondo, notar cómo el diafragma y el psoas guardan historias que a veces no sabemos que llevamos.

Estoy preparando un encuentro para explorar eso: cómo enraizar, vibrar, soltar y respirar con más disponibilidad.
Una mañana tranquila, corporal, sencilla.
Solo hace falta ropa cómoda y ganas de escucharte.

Si te resuena, escríbeme por privado y te cuento.

El banco bioenergético es mucho más que un ejercicio,  es un espacio donde el cuerpo por fin puede decir lo que la mente...
21/08/2026

El banco bioenergético es mucho más que un ejercicio, es un espacio donde el cuerpo por fin puede decir lo que la mente suele callar.
En terapia psicocorporal lo usamos para activar la energía vital, aflojar tensiones crónicas y abrir la respiración. Cuando te colocas en la postura (pies firmes, rodillas flexionadas, pelvis suelta, pecho abierto) empiezan a aparecer microtemblores, emociones retenidas y patrones de defensa que llevas años sosteniendo sin darte cuenta.

Sirve para descargar lo que sobra y recuperar lo que falta: fuerza, presencia, enraizamiento. Te ayuda a sentir tus límites, a habitar tu cuerpo con más honestidad y a conectar con una vitalidad que no es mental, sino profundamente orgánica.
Trabajar este ejercicio de forma constante trae cambios de autosostén a nivel interno.

Es un recordatorio simple y poderoso: cuando el cuerpo se libera, la vida se mueve.

La respiración suele ser uno de los primeros lugares donde se manifiesta lo que nos ocurre por dentro. El cuerpo lo dela...
20/08/2026

La respiración suele ser uno de los primeros lugares donde se manifiesta lo que nos ocurre por dentro. El cuerpo lo delata sin pedir permiso: un sobresalto corta el aire, una preocupación lo vuelve estrecho, el miedo lo hace temblar, el estrés lo acelera. A veces basta un instante para que el ritmo respiratorio revele aquello que aún no hemos nombrado.

Me fascina reconocer que respirar es, al mismo tiempo, un acto automático y una elección. Algo que el cuerpo realiza sin descanso desde que llegamos al mundo, y que sin embargo podemos modular cuando queremos. Es el movimiento que sostiene la vida, el que mantiene encendido el motor interno. Y también es una práctica que podemos transformar: cambiar su cadencia, su profundidad, su pausa. Quien canta, quien sopla un instrumento, quien trabaja con la voz o con el cuerpo, conoce bien esa capacidad de dirigir el aire como si fuera una materia viva.

Respirar es instinto y es decisión. Es lo que sucede sin pensarlo y lo que podemos habitar con plena conciencia.
Aunque parezca evidente, la respiración tiene una estructura sencilla y a la vez profundamente reveladora: dos gestos que se buscan y se sostienen mutuamente. Inhalar. Exhalar. Dos movimientos que forman un ciclo completo. Sin embargo, solemos nombrar “respirar” como si solo se tratara de tomar aire. Cuando alguien nos dice “respira”, casi siempre llenamos los pulmones. Y ese gesto, tan cotidiano, está cargado de significado. También lo está el acto de soltar.

Inhalar es abrirse a recibir. Es permitir que el mundo entre. Tomar el aire que nos rodea, dejar que nos toque, que nos sostenga. Implica reconocer que algo externo puede nutrirnos y, al mismo tiempo, hacer el pequeño esfuerzo de atraerlo hacia dentro. Inhalar es admitir una necesidad y elegir satisfacerla.

Exhalar es entregar. Es devolver al entorno aquello que ya cumplió su función en nosotros. Soltar lo que dejó de ser alimento, lo que se volvió insuficiente o vacío. Exhalar es aceptar que algo ya no nos sirve y permitir que salga. También aquí hay un doble movimiento: reconocer que algo ya no es necesario y dejarlo ir.

Buenos días.Me complace compartiros esta serie de encuentros en un curso que he llamado Cuentos que cuidan y que se impa...
17/08/2026

Buenos días.
Me complace compartiros esta serie de encuentros en un curso que he llamado Cuentos que cuidan y que se impartirá en Santander en Espacio Raíces (www.anacuerdoespacioraices.es) a razón de un taller por mes.

Un espacio para escuchar con el cuerpo y sentir con el alma. Un espacio íntimo donde los cuentos no solo entretienen, sino que invitan a la introspección, al descanso emocional y al reencuentro con uno mismo.

Este ciclo no es para atravesar las emociones con compañía. Los cuentos no explican, sino que resuenan con la historia de uno. El cuerpo no se analiza, sino que se escucha. Y cada sesión es una pequeña ceremonia de reconocimiento. Un círculo de confianza del que formar parte. Un encuentro para adultos que desean escuchar con el cuerpo y sentir con el alma.

Te invito a un espacio íntimo de narración, reconocimiento y reflexión. A través de cuentos con alma, abrimos la puerta a lo simbólico, lo emocional y lo corporal. Un viaje suave hacia dentro, donde la palabra se convierte en medicina.


En cada sesión encontrarás:
- Narración oral viva como puerta para abrir el imaginario y despertar lo simbólico.
​- Prácticas gestálticas que te permiten sentir en el cuerpo lo que el cuento ha movido.
​- Dinámicas psicocorporales que trabajan presencia, contacto, límites, verdad interna.
​- Ejercicios artísticos o rituales para dar forma a lo que no siempre puede decirse con palabras.
​- Meditación y silencio guiado para integrar lo vivido.
​- Reflexión compartida desde la escucha, no desde el análisis.
​- Infusión y abrigo para cerrar con suavidad.

PRIMER TALLER: Sábado 24 de Octubre
"Cuentos para cuando el corazón está cansado"

Fase vital / emocional:

- Agotamiento afectivo: después de sostener demasiado, de cuidar sin recibir, de esperar sin respuesta.

- Desilusión o desencanto: cuando lo que se soñaba no llegó, o llegó distinto.

- Necesidad de ternura: como descanso, como abrigo emocional.

- Repliegue: un momento de reconocimiento, de volver a uno mismo sin exigencias.

Verás toda la información en mi bio.
Plazas limitadas. Abiertas inscripciones.

Las corrientes de trabajo psicocorporal como la Bioenergética, con la que acompaño en sesiones individuales en Espacio R...
14/08/2026

Las corrientes de trabajo psicocorporal como la Bioenergética, con la que acompaño en sesiones individuales en Espacio Raíces , tienen estas bases:

1. EL CUERPO ES UNO MISMO.
No es un vehículo ni un envoltorio: es la forma concreta en la que existimos.
La identidad no está dentro del cuerpo, es el cuerpo en acción, en postura, en respiración, en tono muscular. Cuando trabajamos corporalmente, trabajamos directamente con la persona, no con un accesorio de la persona.

2. EL CUERPO TIENE UN LENGUAJE PROPIO.
Antes de las palabras, el cuerpo ya estaba hablando.
Habla con contracciones, con aperturas, con temblores, con silencios, con la manera en que toma o evita el aire. Habla con lo que piensa y el cuerpo expresa.
El trabajo psicocorporal enseña a escucharlo sin traducirlo a conceptos, sino a través de la experiencia, a sentirlo, a hacerle espacio.

3. EL CUERPO ES EL LUGAR DONDE HABITAN LAS EMOCIONES.
La emoción no es una idea, es una sensación en movimiento.
El placer, el displacer, la tristeza, la rabia, la ternura… todas tienen una geografía corporal.
La Bioenergética observa cómo cada emoción se organiza en la musculatura, en la postura, en la respiración, y cómo esa organización puede liberarse para que la emoción fluya sin dañar ni desbordar.

4. EL CUERPO PUEDE SER HABITADO CON BIENESTAR Y GOZO.
No estamos condenados a vivir en tensión. El cuerpo puede aprender nuevas formas de sostenerse, de relajarse, de vibrar, de sentir placer sin miedo.
El bienestar no es una idea positiva que nos lleva a búsquedas incansables, es una reorganización del sistema nervioso que permite que la vida se sienta más habitable.

5. EL CUERPO ES UNA FUENTE DE SABIDURÍA ORGÁNICA.
El cuerpo sabe antes que la mente. Sabe cuándo algo es demasiado, cuándo algo es seguro, cuándo algo pide expresión.
La sabiduría corporal no es algo místico es fisiológica. Surge de la regulación, del ritmo, del contacto interno.
La terapia psicocorporal ayuda a recuperar ese saber que quedó oculto bajo capas de defensa.

(Sigue en comentarios)

“El cuerpo es un espacio expresivo… nuestro modo de poseer un mundo.”  Merleau‑PontyCualquier expresión es un territorio...
13/08/2026

“El cuerpo es un espacio expresivo… nuestro modo de poseer un mundo.”
Merleau‑Ponty

Cualquier expresión es un territorio. Un lugar donde se asoman nuestros ritmos, nuestros apoyos y silencios.
El cuerpo habla incluso cuando no decimos nada. El rostro también: es cuerpo, es gesto, es presencia y pulsión que se organiza en cada micro‑movimiento.

En esa expresión se revela la forma en que entramos en el mundo de los otros y en el propio.
Desde la mirada psicocorporal, esta expresividad no es un adorno, es la forma en que la experiencia se estructura. El cuerpo configura cómo percibimos, cómo nos vinculamos, cómo nos sostenemos internamente.

La terapia psicocorporal parte de esta evidencia:
la expresión no es solo comunicación, es organización.
Lo que aparece en el gesto es la huella de un modo de estar, una forma encarnada de relación con el entorno y con uno mismo.

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Calle Cervantes Nº 6, Planta Baja C
Santander
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Martes 09:00 - 22:00
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