04/09/2026
La vuelta de vacaciones suele venir acompañada de una cierta prisa por recuperar el ritmo: reactivar proyectos, responder lo pendiente, llenar de nuevo las agendas y conseguir que todo vuelva a funcionar cuanto antes.
Sin embargo, después de unas semanas de descanso, quizá resulte más útil dedicar un poco de tiempo a observar cómo estamos volviendo antes de acelerar.
Porque no todas las prioridades que dejamos en julio siguen teniendo hoy la misma importancia, ni todas las personas regresan con la misma energía, motivación o necesidades. Tampoco parece razonable recuperar de manera automática determinadas dinámicas simplemente porque «siempre lo hemos hecho así».
En nuestro trabajo con equipos comprobamos con frecuencia que estos momentos de transición ofrecen una oportunidad muy valiosa para revisar cómo estamos trabajando juntos. Una conversación a tiempo puede ayudar a ordenar prioridades, detectar necesidades, abordar aquello que veníamos posponiendo y decidir qué merece realmente acompañarnos durante los próximos meses.
La vuelta, por tanto, no debería medirse únicamente por la rapidez con la que recuperamos la actividad, sino también por nuestra capacidad para hacerlo con criterio y teniendo en cuenta a las personas.
En este carrusel compartimos cuatro errores que conviene evitar al retomar la actividad después de las vacaciones y algunas preguntas que pueden ayudarnos a empezar septiembre de otra manera.
Y en tu organización, ¿habéis retomado exactamente donde lo dejasteis o habéis aprovechado estos primeros días para revisar algo?