23/07/2019
Encuentros terapéuticos en el TAXI
Durante algunos años trabajé como taxista ocasional. Tuve encuentros “mágicos” con clientes y quiero contar algunos de ellos. Así voy a crear una “mini-serie” - con aproximadamente 12 capítulos - y os deseo disfrutarla.
Sin saberlo en aquel tiempo estas experiencias me facilitaron el camino para convertirme en terapeuta.
1º capitulo: ¿Quién es el rico?
Me llamaron sobre las 21.00h de un Banco privado, de mucha reputación en Alemania. Un hombre de aprox. 55 años subió al coche y me pidió llevarle al ayuntamiento de Frankfurt. En el trayecto entablamos una conversación.
Yo: ¿Usted trabaja tan tarde?
El: No trabajo tan tarde. Sí, a veces, sÍ - vivo en este edificio.
Yo: ¿No tiene casa?
El: Sí, tengo casa, pero aquí tengo un pequeño apartamento.
Yo: ¿Está más cómodo así?
El: En realidad no…
Por un momento se calló y después de un rato largo me pidió parar el coche y me dijo:
“Usted me cae bien pero no entiendo su interés por mi. Vale, soy el dueño del Banco. Desde hace 8 años vivo en el apartamento en el edificio. Tengo una casa grande y preciosa en Kronberg, con personal y todo; ahí vive mi esposa…… y no la soporto, no la quiero ver.
Yo: ¿…y aquí vive mejor?
El: En realidad no…pero no tengo que ver a mi esposa.
Yo: Pero Usted puede divorciarse.
El: ¡No, imposible! Un divorcio dañaría la reputación del Banco.
Yo: ¿….y su vida?
A partir de este momento empezó a desahogarse y contarme gran parte de su vida, con llanto, con rabia, con vergüenza.
Después era demasiado tarde para su cita en el ayuntamiento.
Quería pagarme y le dije el importe que marcaba el metro del taxi. Quiso darme más y me negué. De pronto me dice: ¿Usted me puede llevar a Heidelberg – a 100 km de Frankfurt”. Llegando a la entrada de la ciudad me dijo: “y ahora otra vez a Frankfurt.” Me reí de buenas ganas….había conseguido pagarme más.
Años más tarde leí en El País, que el Banco se había vendido.
¿Se habrá salvado?