09/05/2026
Detrás de Peter Pan hay una historia mucho más triste de lo que parece 💫
J. M. Barrie creó al niño que nunca quería crecer inspirado en los hermanos Llewelyn Davies: George, Jack, Peter, Michael y Nico, a quienes conoció siendo niños en los jardines de Kensington, en Londres.
Barrie se convirtió en alguien inseparable para la familia; jugaba con ellos, inventaba historias de piratas y aventuras imaginarias, y de aquellos juegos nació Peter Pan.
La primera aparición se produjo en The Little White Bird (1902), una novela de Barrie en la que Peter aparece como un niño que no quiere crecer.
Más tarde, la historia se transformó en la obra de teatro Peter Pan, or The Boy Who Wouldn’t Grow Up (1904), que fue un éxito en Londres.
Finalmente, en 1911, Barrie publicó Peter and Wendy, la versión que consolidó el mito tal y como lo conocemos hoy.
Pero la realidad de aquellos niños estuvo marcada por la tragedia.
El padre de los hermanos murió de cáncer en 1907 y, tres años después, también falleció su madre. Barrie pasó entonces a cuidar y mantener económicamente a los hermanos.
Con el tiempo, las desgracias continuaron.
George murió en la Primera Guerra Mundial con solo 21 años; Michael, considerado una de las principales inspiraciones del personaje, apareció ahogado en el río Támesis, cerca de Oxford, en 1921; y Peter, que pasó toda su vida siendo señalado como el verdadero Peter Pan, terminó suicidándose arrojándose al metro de Londres en 1960.
Hoy, en los mismos jardines de Kensington donde todo comenzó, se alza una estatua de Peter Pan.
Barrie la mandó construir de forma casi secreta y apareció allí de la noche a la mañana en 1912.
El niño de bronce, rodeado de hadas, posa inmóvil ante la mirada constante de los turistas.
Para mí, Peter Pan no es solo un cuento infantil.
Porque, en el fondo, Nunca Jamás no era un lugar mágico.
Era un intento desesperado de detener el tiempo.
De conservar para siempre las risas de unos niños en los jardines de Kensington.
Y, sobre todo, de no dejar que crecieran.