03/09/2026
Maquetar para pantalla y para imprenta no es lo mismo. Y las diferencias no están donde la mayoría cree.
El espacio de color es la primera decisión. Un documento creado en RGB y convertido a CMYK al final del proceso no produce el mismo resultado que uno maquetado en CMYK desde el inicio. La conversión final aplica un perfil genérico que no tiene en cuenta el soporte ni la máquina. Los colores críticos de marca deben definirse en CMYK desde el primer momento.
El sangrado no es un margen de seguridad estético. Es el área que garantiza que el color llega hasta el borde físico del papel después del corte. Sin sangrado, cualquier mínima desviación en la guillotina deja un borde blanco. Estándar: 3 mm en corte recto, 4-5 mm en troquel.
Las fuentes son el punto de fallo más silencioso. Un archivo con fuentes sin incrustar o sin vectorizar llega a imprenta con un riesgo real de sustitución automática. El sistema operativo de la imprenta sustituye la fuente por la más parecida disponible. El resultado puede no tener nada que ver con el diseño original.
Las imágenes enlazadas en lugar de incrustadas generan archivos más ligeros en pantalla pero incompletos al empaquetar. Un documento InDesign enviado sin la carpeta de enlaces llega a imprenta sin las imágenes en alta resolución aunque en pantalla se vea perfectamente.
Maquetar para imprenta desde el principio no es más complejo. Es tomar las decisiones correctas en el orden correcto.
En TINK revisamos el archivo antes de producir. Enlace en bio.