04/05/2026
Faltan 17 días
Después del éxito gigantesco de Lo que te conté mientras te hacías la dormida, lo fácil habría sido repetir la fórmula.
Pero La Oreja no hizo eso.
Se pasó todo 2005 componiendo y, cuando llegó diciembre, se fue con Nigel Walker a Du Manoir, en Las Landas francesas, para empezar de verdad la grabación de Guapa. Aislados, lejos de todo, metidos casi en modo refugio creativo. Después remataron el disco en Madrid y Nigel terminó el proceso viajando a Nueva York para masterizarlo.
Y eso se nota en cómo suena el álbum.
Guapa no nació para repetir el disco anterior: nació para abrir otra etapa. Más guitarras, más tensión, más oscuridad, más riesgo. Pop sí, pero también rock, y además mezclado con detalles de reggae, bossa nova, ranchera y otros colores que no eran tan habituales en ellos.
Lo más bonito de esa etapa es imaginarles allí, en Francia, con las canciones todavía cambiando, con dudas, con presión, con ese vértigo de saber que venían de tocar el cielo… y aun así queriendo ir un poco más lejos. De hecho, el proceso tuvo tantos nervios y tantos cambios de última hora que terminó quedando documentado por las cámaras de Cuatro en aquel making of que muchos fans seguimos recordando.
Por eso Guapa siempre ha tenido algo distinto.
No suena a comodidad.
No suena a fórmula.
Suena a banda encerrada, apretando los dientes, buscando un nuevo camino después de haberlo ganado casi todo.
Y quizá por eso sigue teniendo ese magnetismo:
porque es el sonido de La Oreja atreviéndose a cambiar. ❤️