31/08/2026
FADRIQUE, EL HERMANO AVENTURERO DE ALFONSO X EL SABIO.
POR NISSIM DE ALONSO.
El infante Fadrique de Castilla era hijo de Fernando III el Santo y su esposa Beatriz de Suabia, porque las relaciones de parentesco con las casas nobles alemanas comenzaron en Castilla mucho antes de que a Carlos I de España se le ocurriera ser Carlos V de Alemania y emperador del Sacro Imperio.
La ley decía que el primer hijo del rey sería el heredero del trono, por lo que los hermanos siguientes se tenían que dedicar a la iglesia o al ejercito obligatoriamente, pero este no era el caso de Fadrique, ya que su madre le nombró heredero el ducado de Suabia.
Beatriz de Suabia se casó a los quince años con Fernando de Castilla.
Era culta, hermosa, modesta y compasiva según los historiadores de la época que hablaban maravillas de ella, pero además era hija de Felipe, duque de Suabia y Rey de Romanos y de Irene Ángelo, hija de Isaac II, emperador del Imperio romano de Oriente, es decir: pocas mujeres poseían tanta nobleza como ella.
Murió a los treinta años, posiblemente por complicaciones de su último parto. Durante estos quince años tuvo diez hijos. (cosa normal para la época)
Cuando Fadrique cumplió los quince años su padre lo envió junto a su tío Federico ll de Hohenstaufen para reclamar los bienes de su madre que había mu**to cinco años antes.
Pero si quería que devolviera el ducado a su hijo, algo debía ofrecer a cambio y Fadrique llevaba cartas muy importantes de su padre ofreciéndose a mediar para que el papa levantara la excomunión sobre Federico por negarse a ir a las Cruzadas. De hecho, ni él ni el rey francés habian roto sus relaciones con él a pesar de la excomunión.
La corte de Federico era una de las más cultas de la época y estaba en aquel momento en Foggia, Italia.
Fadrique no hizo mal papel entre los nobles italianos y alemanes porque era culto y de buena presencia como su madre, además de buen soldado, pero su tío hacía oídos sordos a sus deseos y siempre tenía una excusa para no reconocer sus derechos al ducado, aunque participó a su lado en la lucha contra las ciudades lombardas y contra el Papado, nada de esto le reconoció su tio
Pasaron cinco años y Fadrique se dio cuenta de que su tío nunca le daría nada y que solo pretendía aprovecharse de él, así que se marchó a Milán abandonando a su tío y pasándose a sus enemigos.
Su tío, furioso, lo acusó de traidor y Fadrique, tras unos meses, se volvió a España junto a su padre para luchar en la Reconquista, porque esa era la única forma de ganar rápidamente honores y tierras.
Participó con sus hermanos Enrique y Alfonso en la toma de Jaén y tras la toma de Sevilla recibió de su padre numerosas propiedades, quizás para compensarle de la perdida de sus posesiones alemanas, o según algunos historiadores, como pago por la renuncia a sus derechos sobre el ducado de Suabia, ya que su hermano Enrique recibió mucho menos que él.
La princesa Cristina de Noruega vino a España para casarse con uno de los hijos del rey y en un primer momento pareció ser Fadrique el elegido, pero un accidente de caza le había dejado una fea cicatriz que le desfiguraba la cara y la princesa prefirió a su hermano menor Felipe.
Tenía cerca de los treinta años cuando su padre murió y subió al trono su hermano Alfonso.
Los años posteriores a la coronación de su hermano fueron de una gran colaboración entre los dos en cuestiones literarias, lo cual significa que había entre los dos una buena relación.
Alfonso no fue el creador de la Escuela de Traductores de Toledo, habia sido creada por Alfonso VII de Leon unos cien años antes, pero Alfonso la llevó a su máximo esplendor.
Judios, cristianos y musulmanes se unieron para verter al castellano toda la ciencia que los árabes habian conservado, si no hubiera sido por ellos, mucha parte de los conocimientos matemáticos de los griegos se hubieran perdido.
Alfonso, además, tuvo la original idea de que la traducción final no fuera el latín, sino el castellano, lo que dio un gran impulso a la lengua.
La escuela tradujo libros de astronomía, matemáticas, medicina y filosofía entre otros.
Siendo todavía infante, Alfonso mandó traducir Calila e Dimna, uno de los libros más importantes de la literatura medieval y muy posiblemente el antecedente de las fabulas de Esopo y Samaniego.
Después de su coronación Fadrique pagó de su bolsillo la traducción de otra colección de cuentos orientales llamada El Sendebar o libro de los engaños.
Este tipo de cuentos hindúes y árabes no fueron conocidos en Europa hasta que el explorador ingles Richard Barton tradujera casi seiscientos años después Las mil y una noches.
(Por cierto, aquel libro resultó tan escandaloso para la moral victoriana que se recomendaba que las mujeres no lo leyeran.)
Pero en pocos años aquel buen entendimiento se convirtió en un enfrentamiento con su hermano Alfonso por motivos políticos y Fadrique prefirió irse a la corte de Túnez, donde ya estaba viviendo su hermano Enrique, que también se habia enemistado con el rey.
Muy posiblemente este malestar venia de las grandes sumas que los nobles castellanos debían aportar para que Alfonso fuera proclamado Rey de Romanos y que estaba arruinando la economía del país.
Aquel viaje se hizo sin el permiso de Alfonso, por lo que el rey lo consideró un traidor, le quitó gran parte de sus bienes y los repartió entre sus nobles, como hubiera hecho con un desterrado.
El sultán de Túnez, Al Mustansir, le recibió con grandes honores al igual que habia recibido a su hermano Enrique. Las tropas cristianas eran tan importantes que formaban parte de la guardia personal del sultán.
La guardia personal de muchos mandatarios estaba formada desde antiguo por gente ajena al país: esto garantizaba que no hubiera luchas tribales entre sus soldados y que fueran totalmente fieles a su jefe. No olvidemos la Guardia Tracia de Marco Antonio que luego el emperador Augusto regaló a Herodes o los famosos genízaros que formaban la guardia personal de los sultanes otomanos y que eran de origen cristiano.
Fadrique, lo mismo que su hermano Enrique, pasaron a Italia para luchar con sus tropas en la conquista de Sicilia, cada cual en un bando, pero Enrique fue derrotado por Carlos de Anjouy pasó más de veinte años en prisión antes de que fuera liberado y pudiera volver a Castilla, ya mu**to su hermano Alfonso.
Fadrique, por su parte, tampoco tuvo mucha suerte: el pretendiente al reino de Sicilia al que apoyaba también fue vencido y a su muerte tuvo que volver a Túnez, donde parecía que debería vivir sin esperanza de volver a Castilla.
Pero tres años mas tarde su suerte cambió.
El rey de Francia Luis IX organizó la Octava cruzada contra Túnez, convencido por su hermano Carlos de Anjou, ahora rey de Sicilia, de que Tunez sería una conquista fácil ya que su rey quería hacerse cristiano, pero todo salió mal.
Luis se aposentó en Cartago esperando el ataque a la ciudad que estaba bien defendida, entre otros ejércitos, por el de Fadrique.
Pero las condiciones higiénicas deplorables, el calor y la falta de agua potable provocaron una epidemia, probablemente de disentería y el mismo rey y su hijo murieron y se pactó una tregua entre el sultán tunecino y Carlos de Anjou en la que el mismo Fadrique aconsejó no enfrentarse al ejército francés y llegar a unas condiciones honrosas de paz.
Para agradecerle su valiosa mediación Carlos de Anjou exigió como condición sine quanon que Fadrique fuera expulsado de Túnez, pero su valiosa intervención evitando el enfrentamiento de dos ejércitos cristianos hizo que su hermano volviera a admitirle en Castilla y le devolviera parte de sus propiedades, aunque por si acaso, le hizo gobernador de Ciudad Real, lo cual lo apartaba de la corte, que en aquellos momentos estaba bastante revuelta por problemas sucesorios y por los impuestos asfixiantes que el rey demandaba para ser coronado Rey de Romanos y que parte de sus nobles se negaban a pagar.
Además todo el mundo notaba que el carácter del rey, ya de por sí autoritario, habia cambiado para mal.
Unos años antes, durante las celebraciones de la boda de su hijo Fernando de la Cerda, seguramente en un torneo, Alfonso recibió una coz de un caballo en la cara. Se fracturó el maxilar izquierdo y la lesión, que no fue bien curada,
derivó en una infección crónica del maxilar izquierdo, que terminó afectando a la órbita y provocó la protrusión del ojo. Más tarde, la sinusitis crónica evolucionó hacia un carcinoma del antro maxilar. Los dolores eran tan intensos que todos procuraban evitar al rey durante las crisis, pues en esos momentos sus decisiones podían ser terriblemente coléricas y desproporcionadas si le llevaban la contraria.
El problema se iba agravando y algunos nobles hablaron de incapacitarle y nombrar rey a su hijo Sancho y Fadrique encabezaba los nobles rebeldes.
Desde luego que con razón o sin ella, aquello podía considerarse una conjura contra el rey y como tal se lo tomó Alfonso cuando se lo comunicaron. Lleno de ira mandó precisamente a su hijo Sancho a detener a su tío Fadrique y al marido de su hija, Simón Ruiz de los Cameros.
Sancho obedeció la orden aun a sabiendas que eran sus partidarios porque no haberlo hecho hubiera sido señal de que él participaba también en la conjura, lo que seguramente no pudo imaginar fue la reacción desmedida de su padre que mandó matar a ambos inmediatamente y de una forma cruel: Simón Ruiz fue quemado en la hoguera pública en Treviño, poco después de capturarlo. Ese mismo día moría Fadrique en Burgos, para unos, ahogado y para otros de una forma mucho más cruel: encerrado en un arca con su cuerpo atravesado de clavos. Su cuerpo fue tirado a un muladar, una ofensa peor que una muerte indigna porque le privaba del recuerdo de una tumba y del descanso eterno.
Solo quedaba viva Beatriz, la hija de Fadrique y el rey mandó encerrarla en un convento hasta que murió poco después según algunas crónicas
Estas muertes acentuaron el malestar de los nobles y se llegó a una verdadera guerra civil. Alfonso se refugió en Sevilla y en premio a su fidelidad le concedió la enseña que luce la ciudad hasta hoy en día: NO 8 DO, que significa “No me ha dejado” (no madeja do)
Sancho fue el ganador final, pero aunque gobernó en lugar de su padre, no quiso ser nombrado rey hasta que Alfonso muriera dos años más tarde para evitar enfrentamientos entre los nobles.
Tampoco Alfonso consiguió ser Rey de Romanos a pesar de las grandes cantidades gastadas en sobornar a los electores, al final el papa se inclinó por Ricardo de Cornualles, hermano del rey inglés porque Roma nunca olvidó que Federico II se habia negado a seguir la orden papal de ir a las cruzadas y Alfonso pertenecía por su madre a la familia alemana.
Nada pudo hacer por su tío Fadrique, pero sí por Enrique, que fue liberado a instancias suyas y una vez en Castilla, le fueron devueltos sus antiguos privilegios y señoríos e incluso llegó a ser el ayo del futuro rey.
Se dice que mientras estuvo preso escribió el Amadis de Gaula, uno de los libros de caballería más famosos del medievo y que Garci Rodríguez de Montalvo, solo ordenó y corrigió los textos que habia encontrado antes.
BIBLIOGRAFIA.
1. HISTORIA HISPANICA. FADRIQUE DE CASTILLA.
2. FRANCISCO MARTINEZ HOYOS. POR QUÉ ALFONSO X EL SABIO MATÓ A SU HERMANO.
3. DICCIONARIO HISTORICO DE LA TRADUCCION EN ESPAÑA. ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO.
4. SANTIAGO SEVILLA. EL VERDADERO AUTOR DEL AMADIS DE GAULA.