26/03/2025
Ayer vi Fácil, la serie que fue adaptada de la novela de Cristina Morales, Lectura fácil, y que ha dirigido Anna R. Costa.
Una serie que independientemente de que haya estado rodeada de polémica mediática después de que Morales se desvinculara del proyecto y calificara de rebajada y blanqueada a la adaptación de su obra y de la controversia de que tres de sus intérpretes no posean discapacidad intelectual, esta serie reflexiona con éxito sobre las opresiones que sufre este colectivo, la coartación de sus derechos y libertades por el sistema o el desprecio e indiferencia que sufre por parte de la sociedad.
Fácil se introduce en el piso tutelado que cuatro mujeres con diversidad intelectual comparten en Barcelona, donde deben seguir unas estrictas normas, y para quienes su única alternativa si no las cumplen sería volver a las UDIS y CRUDIS (residencias urbanas y rurales para personas con discapacidad intelectual).
Una denuncia social que se alza a favor de su visibilidad, de su libre sexualidad, su derecho al placer, su independencia… Y en concreto a favor de la de las mujeres con discapacidad intelectual y del machismo que sufren, pues la mayoría de ellas están forzosamente esterilizadas y, al contrario que los hombres, no tienen apoyo como la asistencia sexual.
Obvia decir que además de la denuncia social y de toda la polémica que ha rodeado a Fácil, la verdad es que sus protagonistas consiguen que empaticemos con ellas, que nos riamos, que nos emocionemos y que suframos, vamos, que os la recomiendo con lágrimas en los ojos.
Espero que os remueva y nos haga pensar.