30/06/2026
Esta foto nunca fue para publicar.
Me la hizo mi superior sin que me diera cuenta.
Cuando me la envió, recuerdo pensar que no era precisamente mi mejor foto.
Con los años me he dado cuenta de que quizá sí lo era.
Porque no estaba pendiente de la cámara.
Estaba pendiente de que todo saliera bien.
Era 2013.
No era mi primera apertura, ni mucho menos sería la última, pero sí una de las primeras en las que sentí que el resultado dependía de mí.
Veo esa Mari Luz y casi puedo imaginar lo que estaba pensando.
Que el equipo estuviera preparado.
Que no hubiera errores.
Que las ventas funcionaran.
Que los superiores estuvieran tranquilos.
Y, sobre todo, que nadie notara los nervios.
La apertura salió muy bien.
Pero hoy, cuando vuelvo a mirar esta foto, ya no pienso en el resultado.
Pienso en la responsabilidad que sentía.
Y en que, con los años, he descubierto que esa sensación sigue existiendo.
Solo cambia el escenario.
Hoy la veo en muchas personas que sostienen un negocio.
Por fuera resuelven problemas.
Por dentro solo intentan que todo salga bien.
Quizá por eso acompaño los negocios de otra manera.
Porque antes de hablar de estrategia, procesos o crecimiento, sé lo que se siente cuando sientes que todo depende de ti.