30/09/2026
El feedback mal dado no corrige. Enseña a tu equipo a esconder los errores, o te cuesta a la persona completa.
Cuando la retroalimentación se convierte en desahogo público, la gente deja de arriesgar y empieza a cuidarse la espalda, y la mejor a veces simplemente se va.
El buen feedback es específico, oportuno y útil. Apunta a algo concreto, llega a tiempo y deja claro qué mejorar. Esa diferencia decide si tu equipo crece o si pierdes talento por una conversación mal llevada. Dar feedback bien se entrena, no se improvisa.
¿Alguna vez te dieron feedback que fue puro desahogo? Cuéntalo en los comentarios.