01/07/2026
𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗦𝗧𝗢 𝗜𝗡𝗩𝗜𝗦𝗜𝗕𝗟𝗘 𝗬 𝗘𝗟 𝗘𝗦𝗣𝗘𝗝𝗢 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗖𝗢𝗠𝗨𝗡𝗜𝗖𝗔𝗖𝗜𝗢́𝗡
𝙋𝙖𝙧𝙩𝙞𝙘𝙞𝙥𝙖𝙧 𝙚𝙣 𝙪𝙣 𝙥𝙧𝙤𝙘𝙚𝙨𝙤 𝙙𝙚 𝙨𝙚𝙡𝙚𝙘𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙩𝙞𝙚𝙣𝙚 𝙪𝙣 𝙘𝙤𝙨𝙩𝙤. 𝘿𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙙𝙤𝙨 𝙡𝙖𝙙𝙤𝙨. 𝙔 𝙡𝙖 𝙛𝙤𝙧𝙢𝙖 𝙙𝙚 𝙘𝙤𝙢𝙪𝙣𝙞𝙘𝙖𝙧𝙡𝙤 𝙙𝙞𝙘𝙚 𝙢𝙖́𝙨 𝙙𝙚 𝙡𝙤 𝙦𝙪𝙚 𝙥𝙖𝙧𝙚𝙘𝙚.
Cuando una ONG, una agencia de cooperación o una institución pública abre una convocatoria, invierte trabajo real: construir los Términos de Referencia, definir criterios de evaluación y preparar la documentación exige horas de su personal técnico. 𝘓𝘰 𝘳𝘦𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘮𝘰𝘴 𝘺 𝘭𝘰 𝘷𝘢𝘭𝘰𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴.
Presentar la propuesta también tiene un costo. Implica tiempo, el personal que elabora la oferta técnica y económica, la conformación del equipo consultor y la planificación del trabajo de campo, todo antes de saber si habrá contrato. Es una inversión real, monetizable y no reembolsable -𝙮 𝙨𝙚 𝙖𝙨𝙪𝙢𝙚 𝙘𝙤𝙣 𝙥𝙡𝙚𝙣𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙘𝙞𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖-.
Ambos lados invierten. Esa simetría es la que abre una pregunta incómoda: si quien oferta dedica ese esfuerzo por respeto al proceso, ¿no correspondería, como acto mínimo de deferencia, un acuse de recibido y la comunicación del resultado -incluso, y sobre todo, cuando la propuesta no fue seleccionada-?
Hay instituciones cuya política es comunicarse únicamente con quienes superan cada fase del proceso. Es una decisión legítima. Pero debería quedar explícita en los propios Términos de Referencia, junto con el plazo máximo para hacerlo. Lo que no puede quedar librado al silencio es la certeza de las reglas: quien participa tiene derecho a saber, desde el inicio, cómo y cuándo se le comunicará.
No lo escribimos desde la inconformidad. Lo escribimos desde la preocupación de que el silencio -no acusar de recibido, no comunicar resultados, no ofrecer una retroalimentación solicitada como parte de la mejora continua- se vuelva costumbre y se normalice como si no tuviera consecuencias.
Porque las tiene. No cerrar el círculo del proceso genera incertidumbre, desmotivación y, con frecuencia, frustración. Y erosiona la confianza de los mejores equipos en los procesos formales.
Hay algo más: la forma en que una organización comunica durante un proceso de selección anticipa cómo administrará la relación contractual si la consultoría es adjudicada. 𝗟𝗮 𝗰𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗷𝗼.
Un acuse de recibido. La comunicación de un resultado. Una retroalimentación breve. No son cortesía opcional: son trazabilidad, transparencia y la misma rendición de cuentas que estas organizaciones -con toda razón- exigen a quienes contratan.
𝙎𝙚𝙣𝙨𝙞𝙗𝙞𝙡𝙞𝙯𝙖𝙧 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙫𝙖𝙡𝙤𝙧𝙖𝙧 𝙚𝙡 𝙩𝙧𝙖𝙗𝙖𝙟𝙤 𝙖𝙟𝙚𝙣𝙤 𝙙𝙚𝙗𝙚𝙧𝙞́𝙖 𝙨𝙚𝙧 𝙡𝙖 𝙧𝙚𝙜𝙡𝙖, 𝙣𝙤 𝙡𝙖 𝙚𝙭𝙘𝙚𝙥𝙘𝙞𝙤́𝙣. 𝙔 𝙛𝙪𝙣𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖 𝙚𝙣 𝙡𝙖𝙨 𝙙𝙤𝙨 𝙙𝙞𝙧𝙚𝙘𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨.