14/07/2026
Las competencias que demanda el mundo para 2030 no se desarrollan por casualidad; se construyen desde la formación docente.
Como docente, sé lo que significa invertir tiempo, esfuerzo y recursos propios para seguir capacitándome. En Honduras, muchos profesores asumimos ese compromiso, pero no todos pueden hacerlo. La formación continua suele representar un desafío económico y, aunque existen cursos gratuitos, en muchos casos la certificación tiene un costo que limita el reconocimiento de las competencias adquiridas.
Por eso, las instituciones educativas deben asumir un papel más activo: diagnosticar las necesidades reales de sus docentes e invertir estratégicamente en su desarrollo profesional. Formar mejores docentes es la mejor manera de formar mejores generaciones.
Invertir en docentes es invertir en el futuro.