18/09/2026
FORTALECER LAS MIPYMES ES FORTALECER A ACAPULCO 🇲🇽
Acapulco no se reconstruye solamente con hoteles, avenidas o infraestructura turística. También se reconstruye desde abajo: desde el restaurante familiar que vuelve a abrir sus puertas, el pequeño hotel que intenta recuperar clientes, el artesano que regresa a vender, el prestador de servicios que vuelve a ofrecer recorridos y el comerciante que sostiene con su negocio el ingreso de una familia.
Esa es una de las lecciones que dejaron los huracanes Otis, en octubre de 2023, y John, en septiembre de 2024.
De acuerdo con cifras difundidas en el marco de Acapulco Inspira, tras ambos fenómenos meteorológicos alrededor de 64% de la población de Acapulco resultó afectada, mientras que los daños fueron estimados en al menos 15 mil millones de dólares. La misma información señala que 80% de los negocios turísticos registraron afectaciones y que alrededor de 16 mil pequeños comercios resultaron impactados.
La dimensión de la emergencia también ha sido documentada por instituciones públicas. El Gobierno de México ha señalado daños millonarios en Acapulco y Coyuca de Benítez derivados de Otis y posteriormente de John, además de la necesidad de avanzar en la recuperación y fortalecer la resiliencia de la región.
Pero detrás de las cifras existe otra realidad: miles de pequeños negocios que tuvieron que comenzar prácticamente desde cero.
Acapulco está hecho de miles de personas que todos los días abren un restaurante, atienden un pequeño hotel, venden artesanías, ofrecen recorridos, transportan visitantes o sostienen comercios que forman parte de la vida cotidiana del puerto.
Después de Otis y John, esa red de pequeños negocios enfrentó uno de los mayores desafíos de su historia reciente.
Frente a este escenario, en 2025 surgió Acapulco Inspira, una iniciativa impulsada por FUNDES, enfocada en contribuir a la recuperación económica y fortalecer la resiliencia del sector turístico local.
El programa cuenta con un sitio propio, acapulcoinspira.com, y FUNDES ha reconocido públicamente su participación en la iniciativa. La organización también informó que Acapulco Inspira fue impulsado en alianza con Fomento Social Banamex y Fundación Sertull.
La apuesta parte de una idea sencilla, pero fundamental: no basta con reconstruir infraestructura; también es necesario fortalecer a quienes sostienen la vida económica del puerto.
Para ello, Acapulco Inspira trabaja con herramientas prácticas relacionadas con finanzas, análisis de costos y precios, técnicas de venta, ahorro, acceso responsable al crédito, seguros, elaboración de planes de negocio y adaptación climática.
El programa atiende la diversidad de la economía local: restaurantes, pequeños hoteles, artesanos, vendedores, actividades recreativas, agencias de viajes, transporte, tiendas, productores y otros micronegocios vinculados directa o indirectamente al turismo.
LOS RESULTADOS REPORTADOS EN 2025
De acuerdo con los resultados reportados por Acapulco Inspira para 2025, el programa impactó a 266 micronegocios, mientras que 54 negocios fueron formalizados, un paso que puede facilitar su acceso a financiamiento formal y a programas de apoyo empresarial.
En el componente especializado de resiliencia climática, 243 micro y pequeños negocios realizaron diagnósticos de vulnerabilidad y desarrollaron planes de adaptación personalizados.
Los resultados también muestran que la recuperación continúa siendo un proceso de largo plazo.
Según el diagnóstico reportado por el programa, los negocios evaluados presentaron un Índice de Vulnerabilidad Climática promedio de 54.84%.
Además, el reporte señala que ninguno de los negocios evaluados contaba con cobertura de seguros climáticos y que, aunque 90% ya disponía de planes financieros, persistía la necesidad de institucionalizar planes formales de continuidad del negocio.
Son datos que ponen sobre la mesa una realidad que va más allá de la reconstrucción física.
LA VULNERABILIDAD TAMBIÉN ES ECONÓMICA
Porque la vulnerabilidad de Acapulco frente a los fenómenos meteorológicos no solamente se encuentra en edificios, carreteras, sistemas de agua o infraestructura turística.
También está en la capacidad que tiene un pequeño negocio para sobrevivir cuando pierde mercancía, equipo, ingresos y clientes durante semanas o meses.
Un restaurante familiar puede perder su cocina. Un pequeño hotel puede quedarse sin habitaciones disponibles. Un artesano puede perder su mercancía. Un transportista puede enfrentar daños en su vehículo. Un prestador de servicios turísticos puede quedarse sin visitantes.
Y cuando ese negocio deja de operar, el impacto no termina en el establecimiento.
También alcanza a las familias que dependen de sus ingresos, a los trabajadores, proveedores y a otros negocios que forman parte de la cadena económica.
Por eso, fortalecer a las micro y pequeñas empresas significa también fortalecer la capacidad de recuperación de Acapulco.
La discusión, entonces, va más allá de cuánto falta por reconstruir.
La pregunta es también qué tipo de Acapulco se quiere reconstruir.
Uno que simplemente busque recuperar la actividad económica que existía antes de los huracanes, o uno que utilice la experiencia de Otis y John para construir negocios con mejores herramientas financieras, mayor formalidad y capacidad para responder ante futuros fenómenos meteorológicos.
El Gobierno de México ha planteado dentro de sus estrategias de recuperación la importancia de fortalecer la resiliencia y sostenibilidad de Acapulco y Coyuca de Benítez, una región particularmente expuesta a huracanes, tormentas tropicales e inundaciones.
En ese escenario, iniciativas dirigidas a las Mipymes adquieren relevancia porque la recuperación de un destino turístico no depende exclusivamente de sus grandes hoteles o de las inversiones millonarias.
Depende también de los pequeños negocios que mantienen abiertas sus puertas todos los días.
De la persona que prepara el desayuno para un visitante.
Del artesano que conserva una tradición.
Del conductor que lleva a un turista a conocer la bahía.
Del pequeño hotel que vuelve a recibir huéspedes.
Del restaurante familiar que vuelve a contratar trabajadores.
De los comerciantes que mantienen activa la economía de los barrios.
La infraestructura seguirá siendo indispensable. También lo serán la seguridad, los servicios públicos, la imagen urbana y la recuperación turística.
Pero hay una pieza que no puede quedar fuera de la ecuación: la gente que todos los días mantiene funcionando Acapulco.
Acapulco Inspira convierte parte de la experiencia dejada por los huracanes en herramientas para el futuro: capacitación, formalización, planeación financiera y preparación frente a riesgos climáticos.
Más que regresar simplemente al punto en el que se encontraba el puerto antes de los huracanes, el reto es contribuir a que sus negocios sean más fuertes, estén mejor preparados y tengan mayores posibilidades de mantenerse en operación ante la próxima emergencia.
Porque fortalecer a las Mipymes no es solamente fortalecer empresas.
Es fortalecer familias.
Es preservar empleos.
Es mantener viva la economía local.
Y, finalmente, es fortalecer al propio Acapulco.
FUENTES Y ENLACES
Acapulco Inspira:
www.acacpulcoinspira.com
FUNDES:
www.fundes.org