01/02/2022
📰 | Especialistas analizan la polisemia de la gráfica rupestre.
Al inaugurar el III Coloquio Virtual Boca de Potrerillos, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Centro INAH Nuevo León, arqueólogos dedicados al estudio y la conservación de la plástica rupestre destacaron la cualidad polisémica, a menudo poco analizada, que tienen estas manifestaciones culturales.
En el foro, transmitido por el canal INAH TV de YouTube e inaugurado por el coordinador nacional de Arqueología del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, el investigador del Centro INAH Nuevo León, Moisés Valadez Moreno, y la académica de la Universidad de Zaragoza, España, Pilar Casado López, señalaron las distintas capas narrativas que posee el también llamado arte rupestre.
“A menudo se encuentran –ya sea en los petroglifos o en las pinturas sobre cuevas o abrigos rocosos– formas humanas, animales o representaciones de puntas, lanzas y otros armamentos, con las que tenemos un primer encuentro visual y sensorial. Sin embargo, podemos descifrar muchas formas debajo de esos mismos elementos, por ejemplo, examinando las partes de un animal que están ausentes”, comentó Pilar Casado.
En coincidencia, el arqueólogo Moisés Valadez comentó que no existe un significado enciclopédico en la gráfica rupestre, ya que el dibujo esquemático de un sol puede no solo ser la representación del astro, sino también aludir a otros contextos de tipo ceremonial o ritual.
Un caso comentado por la arqueóloga Pilar Casado fue el de los dibujos de cornamentas de venados bura o cola blanca, así como de borregos cimarrones, en los que una primera narrativa elemental sería la cinegética, es decir, aquella relacionada con la caza de estos animales. En este sentido, la presencia de una o más cornamentas en una pintura rupestre indicaría que el sitio es un lugar propicio para la caza de esta especie.
Otros contextos en los que existen cornamentas asociadas con figuras humanas, dijo, podrían ser expresiones gráficas de chamanes que, mediante estados alterados de conciencia, cruzarían la frontera de lo humano y lo animal.
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📷 INAH.