22/04/2023
¿Sabías que..?
De acuerdo a la teoría de Edward Suess, en la era mesozoica todo el territorio mexicano estaba sumergido bajo las aguas del Océano de Tetis, con excepción de una delgada faja de terreno oriental de Chihuahua y una porción noreste de Durango, la cual integraba una unidad de tierras altas que penetraba en el océano.
Hace 70 millones de años, los movimientos terrestres ocasionaron el surgimiento de lo que ahora es la República Mexicana, lo que provocó la transformación del Océano de Tetis en zonas desérticas con grandes depósitos de sal en su superficie.
En las zonas áridas del norte del país, se han recolectado fósiles animales, huesos de dinosaurios y de mamut, caparazones de tortugas, vegetales petrificados, y dientes de Helicoprion.
La existencia de depósitos de carbón sugiere que el mar era cálido y tropical, con abundantes algas esponjas marinas y otros materiales que conocemos en los arrecifes modernos. Los fósiles más fáciles de identificar son los amonites, animales protegidos por una co**ha única de aragonito en forma de espiral que a menudo presenta ornamentación a modo de costillas, tubérculos o espinas. Son fósiles comunes; sobre todo en rocas del Jurásico, cuando fueron el grupo más abundante en los mares. Están emparentados con los cefalópodos actuales, que incluyen los pulpos, las sepias, los calamares y los nautilos.