15/10/2022
Muchas personas dicen que el líder nace, otras que se hace a sí mismo. Lo cierto es que aunque hay personas que debido a sus aptitudes y actitudes tienen más facilidad de proyectarse como líderes, eso no es suficiente; el liderazgo es algo que se aprende sobre la marcha y en lo que hay que trabajar día a día. Y no es leer un libro.
A partir de la pandemia, el mundo dio un vuelco, este periodo (entre muchas otras cosas) permitió a las empresas reflexionar sobre su forma de trabajar, tanto operativamente como en el aspecto humano. Los problemas psicosociales subieron como espuma y es que hace tan sólo algunos años el estrés y ansiedad era un problema que todos conocían, sabían que estaba allí, cómo podía afectar a sus colaboradores, pero pocas empresas tomaban cartas en el asunto.
Existen diversos estudios e informes -incluso de organismos internacionales- en los que se habla del impacto del estrés en los equipos de trabajo, pero, ¿qué pasa cuando el que está ‘en llamas’ es el líder?
El artículo Duerme bien, lidera mejor (Sleep Well, Lead Better) publicado por Harvard Business Review da cuenta de que un descanso óptimo mejora considerablemente el nivel de liderazgo, pues cerca del 42% de los líderes a nivel mundial duermen seis horas al día o menos, muy por debajo de las ocho horas recomendadas por especialistas médicos.
La investigación da cuenta de que la falta de sueño ocasiona diversos problemas de salud física y mental que van más allá del individuo y que se extrapolan a todo su equipo de trabajo, y por ende a la empresa entera. “Cuando los gerentes pierden el sueño, las experiencias y el rendimiento de sus empleados también disminuyen”, sentencia el reporte.
Escribe: Saskia de Winter. Lee la columna completa en Expansión.