06/05/2026
Radiopasillo Empresarial #2: El rol intocable que todos veían… menos el director
Te cuento que hace poco dimos consultoría en una empresa donde, en papel, todo parecía estar bien. Los números estaban bien, la estructura estaba completa y, desde fuera, daba la impresión de que el equipo funcionaba correctamente, pero algo no cuadraba; las decisiones se alargaban, ciertos temas no se resolvían de fondo y el equipo avanzaba con un desgaste que no era normal.
Ante esto, nos llamó el Director General porque sentía que algo no estaba funcionando, aunque no lograba identificar qué. Él no tenía claridad... porque nadie se lo estaba diciendo 😱
El equipo sí sabía lo que pasaba. Era evidente para todos, pero no era algo que se comentara en juntas ni en reportes.
Resulta que había una posición clave que, en la práctica, no estaba cumpliendo con su rol, no por falta de capacidad sino por falta de involucramiento.
¿Pero por qué nadie se lo decía al Director General? La razón del silencio era clara: esa persona tenía un vínculo familiar directo con el dueño. Nadie lo decía abiertamente, pero todos lo entendían, y eso cambiaba completamente la dinámica: la gente pensaba que al reportar, se ponían en una situación vulnerable, así que decidieron adaptarse en lugar de confrontar. Empezaron a resolver por su cuenta, a tomar decisiones sin pasar por ese rol y a generar acuerdos informales para que la operación no se detuviera. Desde fuera parecía autonomía; desde dentro, era compensación.
La operación seguía caminando, pero mal. Se perdió claridad, se duplicaron esfuerzos y la estructura dejó de tener sentido. Lo más delicado no era solo la falta de ejecución, sino el mensaje que se interpretaba: hay roles que no están sujetos a las mismas reglas. Y es ahí donde la confianza se empieza a romper.
El director no lo veía, no porque no existiera, sino porque nadie se atrevía a decirlo, revelando un problema más profundo: la operación dependía de lo que las personas querían decir, no de un sistema que obligara a mostrar la realidad.
Ahí es donde entramos nosotros. Desde SAPERE trabajamos en dos frentes que, en la práctica, terminan siendo inseparables:
1. Por un lado, ayudamos a ordenar la operación: definimos con claridad qué le corresponde a cada rol, cómo se mide su desempeño y establecemos un sistema de reporteo que haga visible lo que realmente está pasando, sin depender de percepciones o de lo que alguien se atreva o no a decir.
2. Por otro lado, trabajamos con el equipo. Fortalecimos el liderazgo del Director General, alineamos la forma de pensar y de actuar conforme a la filosofía y los valores de la empresa, y ayudamos a reconstruir la confianza para que la operación no solo funcione, sino que funcione con consistencia.
Definitivamente, este es un caso más que nos recuerda que "Lo que se comenta, no se documenta". Ahora compárteme en comentarios...
¿Te ha tocado trabajar con alguien “intocable” dentro de la empresa? ¿Cómo impactó eso en el equipo?
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