22/02/2013
Impermeabilizacion de Techos
Hay de métodos a métodos
En términos simples, podemos dividirlos en tradicionales y comerciales. Entre los primeros, por muchos años se empleó el método llamado “lechereado”, que no es otra cosa que aplicar en las azoteas una mezcla de cemento, arena cernida y agua que, al secarse, rechaza la humedad. Otra de las maneras muy recurrentes de repeler el agua de lluvia ha sido cubrir los techos con una mezcla de jabón
y alumbre.
No obstante, la ventaja de los métodos tradicionales (su fácil aplicación, pues no requieren de mano de obra calificada, y su bajo costo) se desvanecía debido a su escasa duración. Dado que estas mezclas tienen poca flexibilidad, se fisuran ante la más mínima tensión. Y, una vez que se genera una grieta, la humedad puede penetrar muy fácilmente.
Los sistemas tradicionales fueron mejorados con la utilización de productos derivados del petróleo (asfalto), adicionándoles fibras y cargas que dieron lugar a los impermeabilizantes asfálticos base agua y base solvente. Es el caso de la aplicación de chapopote caliente, utilizada por mucho tiempo al resultar –aparente-mente– más efectiva. Su talón de Aquiles recaía en que, una vez que se resecaba, se cristalizaba y se desprendía con gran facilidad.A través de la industrialización del petróleo se han desarrollado resinas, como las estiren-acrílicas, que han ser-vido de base para la fabricación de los impermeabilizantes elastoméricos, los cuales tienen mayor durabilidad y mejor desempeño, pues son más elásticos y resistentes a la tensión, permitiéndoles amoldarse a los movimientos naturales de las construcciones.
Asimismo, se ha mejorado su resisten-cia a las condiciones ambientales a las que se ven expuestos.
Los métodos de aplicación más o menos caseros han sido desplazados por el surgimiento relativamente reciente de marcas comerciales, los cuales pueden clasificarse como sigue:
Resinas acrílicas o acrílicas estirenadas base de agua.
Para impermeabilizaciones domésticas. Se aplican en techos y azoteas horizontales e inclinados, sobre superficies de concreto, asbesto o lámina de fibrocemento o cartón. Debido al empleo de resinas, tienen más elasticidad, por lo que no se cuartean ni se fisuran fácilmente, siempre y cuando sean de buena calidad.
Asfálticos.
Para impermeabilizaciones domésticas o industriales, fabricados a base de agua o de solvente, aunque estos últimos son más comunes. También suelen ser más costosos que los demás, pues
deben ser aplicados por especialistas.
Prefabricados.
Para impermeabilización industrial. Consisten en rollos que se extienden sobre superficies generalmente amplias y se adhieren con el fuego de un soplete. Tienen un costo mayor y su apli-cación debe ser llevada a cabo por mano de obra calificada.Así, el mundo de la impermeabiliza-ción es vasto, y la decisión de aplicar algún tipo de producto en particular depende del lugar geográfico de la su-perficie a cubrir, de su tipo y del costo del producto. Si no cuentas con la in-formación pertinente puedes tomar una mala decisión, pues no siempre el precio del impermeabilizante se basa en su desempeño. Igualmente importante es recalcar la aplicación correcta de estos productos, preferentemente por personal calificado, pues si no es la adecuada, el agua puede penetrar hasta el material de construcción, y, sin poder evaporarse ni escapar, buscará
salida hacia abajo.
Con el objetivo de orientarte en tu decisión de compra y ayudarte a prote-ger tu patrimonio, el Laboratorio Profeco analizó las marcas y modelos de imper-meabilizantes elastoméricos más repre-sentativos en el mercado nacional, en su presentación más básica, conocida como categoría 3A (los hay también 5A, 7A y 10A, datos que indican la durabilidad en años que, según el fabricante, puede ga-
rantizar si la aplicación fue adecuada)
Estudio de la PROFECO