12/05/2020
¡¡¡HOLA!!!
Hoy hablemos sobre… ELEFANTES
Hoy decidí hablar sobre un par de historias que suceden en el mundo de los elefantes y que podemos ver reflejado en el mundo de los humanos y, en particular, en el mundo de las industrias.
La primera de estas historias trata sobre un proceso de sobrepoblación de elefantes que se estaba dando en uno de los parques nacionales de África, en donde se tienen protegidos y se evita, en lo posible, la caza ilegal de estos grandes mamíferos.
Cuando la autoridades se percataron de que esa sobrepoblación dañaría las condiciones de ese parque, provocando condiciones negativas, tanto para los elefantes, como para el resto de los animales que ahí habitan, se decidió enviar a algunos elefantes a otro parque, el cual no contaba con elefantes. Se decidió que se enviaría un par de docenas de elefantes jóvenes, ya que los adultos son más difíciles de transportar por su peso.
Al poco tiempo, se empezaron a encontrar situaciones muy extrañas en el parque al que se enviaron a los paquidermos adolescentes, pues ahora había rinocerontes mu***os y, al investigar, se encontró con la novedad que eran los jóvenes elefantes los que estaban causando esa matanza, lo cual no se da en otros lugares. Asimismo, había árboles arrancados de raíz, sin causa aparente y, al investigar, nuevamente se encontró que eran esos elefantes los que estaban causando tantos daños.
Pero, ¿qué era lo que estaba propiciando ese comportamiento entre los elefantes? Durante un tiempo se siguió investigando para encontrar qué estaba causando tal actitud y no hallaban ninguna causa física, por enfermedades o tipo de alimentación. Hasta que surgió una idea que en principio parecía “extraña”… Se había perdido la guía para asegurar el comportamiento social de esos jóvenes, pues no había elefantes adultos que establecieran y cuidaran de las reglas y de las directrices de esas manadas de jóvenes rebeldes.
Un segundo caso se da en una zona desértica de África, en donde no ha habido protección hacia la caza furtiva de elefantes, los cuales son cazados debido al valor de sus colmillos. Esta matanza se ha dado por años y, dado que se busca a los elefantes con los colmillos más grandes, se ha ido mermando la población más adulta y, en particular, se han ido exterminando a las matriarcas de mayor edad y, por tanto, a las que tienen la mayor experiencia y conocimiento de su zona y de lugares tan importantes como los abrevaderos a los que pueden acudir en época de sequía, muy común en esa zona desértica. Esto ha traído como consecuencia que ahora sean jóvenes hembras las que tengan que asumir la guía de sus manadas, con la consecuente pérdida de crías y otros miembros de sus manadas, por la incapacidad e inexperiencia de las jóvenes matriarcas para encontrar los mejores pastos, los abrevaderos o las rutas para su traslado, decayendo así las manadas.
Las historias e investigaciones que se llevaron a cabo en esos grupos de elefantes, nos muestran la importancia del conocimiento, la experiencia y madurez que debe tener el líder para poder establecer las directrices del comportamiento y contar con los elementos necesarios para llevar adelante a su grupo y lograr los mejores rendimientos e integración social.
¿Cómo es que estos relatos se relacionan con el mundo empresarial y, en particular, con las áreas de producción?
Como hemos visto, los problemas de comportamiento y mal manejo de las relaciones sociales, así como la falta de conocimientos y experiencia para guiar a sus compañeros, se debe a la falta de un liderazgo realizado por los individuos con mayor experiencia y madurez…
Tal vez crean ustedes, estimados lectores, que este último párrafo, aun sigue haciendo referencia de los elefantes, pero no es así, ahora me estoy refiriendo a los problemas que se presentan en los grupos de trabajo de las industrias, en los que se asignan a jóvenes operadores(as) como líderes de equipo, para “guiar” a sus compañeros, con el objetivo de lograr la productividad, calidad y rentabilidad de la empresa.
Sin embargo, los resultados observados en las historias de los elefantes no son aplicados a los grupos de producción, ya que se asigna personal muy joven, en ocasiones, sin la preparación, ni los conocimientos necesarios para ser “guía”, de manera que realmente se pueda ver como un líder confiable. Y, como en el caso de los jóvenes, sin guía de adultos, el comportamiento social se ve trastornado por la frustración y las demostraciones de enfado, control territorial e ira, propiciando malestar en el ambiente laboral y una baja productividad.
Cabe señalar que el mayor nivel de incidencias de este tipo se da en jóvenes, menores a los 28 años, normalmente solteros, sin obligaciones familiares, con el perfil de los millenials. Y, así, tenemos que las historias de los elefantes las repetimos al asignar a otros jóvenes como “líderes”, por el mero hecho de que los consideramos “responsables”, pero sin tomar en cuenta que su responsabilidad personal, no les da la experiencia, ni los conocimientos para poder guiar a sus compañeros.
Y, en tu empresa… ¿cuidan del desarrollo, madurez y preparación de los líderes?
César