25/08/2026
MARA LEZAMA Y LOS VUELOS PRIVADOS: EL ESCÁNDALO QUE SACUDE A QUINTANA ROO Y PONE A PRUEBA LA AUSTERIDAD DE MORENA
Una investigación publicada por Reforma colocó a la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, a su familia y a uno de los principales aspirantes a sucederla en el centro de un fuerte cuestionamiento político: el uso reiterado de aeronaves privadas para realizar viajes internacionales.
El tema ha trascendido la información periodística y acaparado algunas de las principales columnas nacionales porque reúne tres elementos particularmente delicados: un estilo de vida difícil de conciliar con el discurso de austeridad de Morena, la falta de claridad sobre quién pagó los traslados y la aparición de Eugenio “Gino” Segura, senador con licencia y aspirante a la candidatura del partido al gobierno de Quintana Roo en 2027.
De acuerdo con los registros migratorios y aeroportuarios revisados por el diario, entre diciembre de 2018 y diciembre de 2025 Mara Lezama, su esposo Omar Terrazas García, sus hijos, su hermano y Segura acumularon 605 movimientos de entrada y salida del país. De ellos, 283 estuvieron asociados con aeronaves privadas. Esta cifra no significa necesariamente 283 vuelos distintos: una salida y un posterior ingreso generan registros separados, y varias personas pueden aparecer registradas dentro de una misma operación aérea.
En el caso particular de la gobernadora, la investigación contabiliza 119 movimientos migratorios, 97 de ellos relacionados con vuelos privados, desde su etapa como presidenta municipal de Benito Juárez —cuya cabecera es Cancún— y posteriormente como mandataria estatal.
Su esposo registra 129 movimientos migratorios, de los cuales 69 habrían ocurrido en aeronaves privadas. Eugenio “Gino” Segura aparece con 88 movimientos, 19 vinculados con este tipo de vuelos. El reporte sostiene, además, que en 35 ocasiones Mara Lezama compartió aeronave con integrantes de su familia o con el propio Segura.
Entre los destinos señalados aparecen Orlando, Florida, y Vail, Colorado. Los registros identifican nueve aeronaves diferentes, entre ellas modelos Gulfstream, Learjet y Hawker. Algunas horas de vuelo en esos equipos pueden costar varios miles de dólares, lo que vuelve inevitable la pregunta que hoy atraviesa buena parte de la conversación pública: ¿quién cubrió esos gastos?
La polémica creció todavía más después de que una columna de Mario Maldonado, publicada en El Universal, relacionara dos de las aeronaves utilizadas —un Learjet 31A y un Gulfstream G280— con desplazamientos de Jorge Emilio González Martínez, “el Niño Verde”, personaje con una larga influencia política en Quintana Roo. La columna también sitúa a “Gino” Segura como una figura cercana tanto al grupo de Mara Lezama como a los intereses políticos del Partido Verde rumbo a la sucesión estatal. Se trata de una interpretación periodística que deberá acreditarse documentalmente, pero explica por qué el asunto va mucho más allá de simples vacaciones familiares.
Mara Lezama ya respondió. La gobernadora reconoció haber realizado viajes en servicios privados, pero aseguró que fueron de carácter familiar, pagados con recursos personales y “jamás” con dinero público. También rechazó haber viajado con el senador con licencia Eugenio Segura y cuestionó el número de desplazamientos difundido por los medios.
Sin embargo, su posicionamiento no despeja por completo las dudas. Negar el uso de recursos públicos es importante, pero no sustituye la exhibición de facturas, contratos, comprobantes de pago, manifiestos de pasajeros y documentación que permita saber quién contrató las aeronaves, cuánto costaron los traslados y si las empresas operadoras han tenido relaciones contractuales con el Ayuntamiento de Benito Juárez o con el Gobierno de Quintana Roo.
Legisladores del PAN solicitaron que la Secretaría Anticorrupción investigue el origen de los recursos y los posibles contratos gubernamentales con las compañías involucradas. Incluso representantes de Morena y del Partido del Trabajo han advertido que, si la información es correcta, semejante conducta no corresponde con los principios de austeridad republicana promovidos por la llamada Cuarta Transformación.
Hasta este momento, los registros publicados no demuestran por sí mismos que existiera desvío de recursos, enriquecimiento ilícito o alguna falta administrativa. Pero sí colocan sobre la mesa hechos que merecen una explicación completa, verificable y respaldada con documentos.
Ese es el punto central: no se trata de condenar anticipadamente a nadie, pero tampoco de aceptar una simple declaración como explicación definitiva. Cuando una servidora pública adopta como bandera la austeridad y aparece reiteradamente en aeronaves cuyo costo supera ampliamente sus ingresos oficiales, la transparencia deja de ser opcional.
El problema para Mara Lezama no es solamente haber viajado. El verdadero problema es que todavía no sabemos quién pagó, por qué lo hizo y qué relación existe entre quienes facilitaron las aeronaves y el poder político de Quintana Roo.
En política, los vuelos pueden ser privados; las explicaciones de una gobernadora, no.