31/05/2026
Hace algunos años escuchaba una explicación muy común cuando alguien parecía desmotivado en el trabajo:
“Le falta compromiso.”
Hoy ya no estoy tan seguro.
He conocido personas brillantes, capaces y con enorme potencial que poco a poco fueron perdiendo energía.
No porque les faltara talento.
Sino porque dejaron de encontrar sentido en lo que hacían.
Procesos que nadie entiende.
Reuniones que no llevan a ninguna decisión.
Indicadores desconectados del propósito.
Tareas que se ejecutan sin comprender para qué existen.
Y cuando el trabajo pierde significado, la motivación deja de ser una fuente de energía y se convierte en una carga.
Quizá muchas organizaciones no tienen un problema de talento.
Quizá tienen un problema de diseño.
Un diseño que fragmenta, burocratiza y desconecta a las personas de aquello que les da sentido.
Desde la antropología del trabajo moderno, una pregunta importante es:
¿La gente está desmotivada… o simplemente ya no encuentra significado en su trabajo?
¿Qué opinas?