28/05/2026
Las industrias de ropa y calzado contribuyen con más del 8% del impacto global y generan más del 20% en el desperdicio de agua.
A nivel mundial, el 80% de los textiles desechados van a un tiradero de basura. Solamente un 20% son reutilizados o reciclados.
La ropa que termina en los tiraderos puede permanecer allí más de 200 años y, a medida que se descompone, emite metano, un gas de efecto invernadero más potente que el carbono.
La moda sostenible intenta ser una industria beneficiosa para la salud, pues las prendas ecológicas están hechas con materiales naturales. Todos libres de tóxicos y químicos peligrosos, lo que evita alergias e irritaciones en la piel.
La moda sostenible, además fomenta una actitud más responsable y ética frente al consumo rechazando la producción masiva de prendas y accesorios para optar por piezas hechas para durar.
Desde su concepción ha sido una corriente de pensamiento, diseño, producción y uso de prendas o complementos basada en:
Minimizar el impacto medioambiental para preservar y mejorar la salud del planeta.
Garantizar los derechos laborales primando la transparencia a lo largo de todo el ciclo de vida y recuperación de una prenda.
Instaurar una economía circular basada en el crecimiento cualitativo, competitivo, eficiente e innovador frente al crecimiento únicamente cuantitativo.