19/08/2026
Separar hechos de interpretaciones parece sencillo, pero no siempre lo es.
En las organizaciones, una misma situación puede ser observada desde distintas experiencias, intereses y perspectivas. El riesgo aparece cuando una interpretación comienza a tratarse como si fuera un hecho.
Las decisiones pierden objetividad cuando dejamos de distinguir entre ambos.
Por eso, separar los hechos de nuestras interpretaciones mejora la calidad de las decisiones.