19/09/2026
Cuando un cliente llega molesto, antes de investigar qué ocurrió necesitamos reconocer lo que está sintiendo.
Una respuesta frecuente ante una queja es tratar de explicar, defender o resolver rápidamente la situación.
Pero mientras buscamos respuestas, el cliente puede estar esperando algo más elemental: sentirse comprendido.
Empatizar implica acercarnos genuinamente a su experiencia. Comprender su molestia e incluso pensar junto con él: “Esto no debió suceder.”
Después podremos investigar los hechos, identificar qué ocurrió y determinar qué corresponde resolver, corregir o explicar.
Empatizar no significa darle la razón al cliente en todo.
El cliente puede no tener toda la información, puede interpretar los hechos de manera diferente e incluso puede expresarse de una forma inadecuada.
Pero siempre tendrá una razón para sentirse o actuar como lo hace.
Y comprender esa razón cambia la manera de atender una queja.
Primero atendemos a la persona.
Después comprendemos el problema.
Entonces buscamos la solución.
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