29/02/2016
Impotencia ante el sector salud
Por Pako Hidalgo Juárez
Hoy le voy a comentar algo que me sucedió, pero me gustaría poner como parámetro que tanto los patrones, trabajadores y público en general nos encontramos presos de el alto grado de soberbia e ineptitud que da una ventanilla en el sector salud.
Les contaré que desde hace más o menos veinte años soy maestro y eso me hace derechohabiente del ISSSTE. Al no ser muy enfermizo, nunca ocupé el servicio a pesar de que religiosamente quincena a quincena me han descontado mis cuotas. Todos los que me conocen saben que tengo una hermosa princesa que requirió de hacerse una tomografía y en nuestro hermoso Estado de Morelos el sector salud tiene los aparatos pero se encuentran descompuestos o no hay quien los opere y eso después de un viacrucis largo que cae en lo absurdo para lograr que le hagan a uno el favor de realizar el estudio que ya está pagado.
He de contarles que a pesar de estar consultando con un neuropediatra particular consideré que al necesitar sedación completa, la mejor opción para realizar el procedimiento en mi hija era en un hospital que estuviese preparado para cualquier contingencia, así que comencé con los trámites para que nos atendieran.
Primero sacar carnet y que le asignen una unidad de medicina familiar, llegue a la oficina encargada de este asunto como a las 9 am con los requisitos que previamente había consultado, y resulta que ya habían dado las 20 fichas diarias para tal efecto. No tuve la oportunidad ni la idea de tomar una foto de la sala de espera… ni un alma, es decir no había gente haciendo trámite alguno, por lo que me atreví a pedirle a la amable abuelita que atendía que me ayudara, pues no quería perder otra mañana en dicho trámite. Supongo que le caí bien y me dijo que tenía 10 minutos para recabarle copias de los documentos que eligió de todo lo que llevaba para comprobar la identidad de mi familia.
Ya con mi carnet en mano fui a tramitar una consulta para la nena en otra ventanilla. Entre a ver al doctor quien amablemente escucho y apunto todo lo que le pareció interesante con respecto a la problemática de mi nena y nos dijo que por procedimiento era necesario que le hiciera análisis y que en una segunda cita valoraría el poderla canalizar al neuropediatra para que él valorara si era pertinente realizar la resonancia.
Después de un mes de espera, finalmente practicaron los análisis y nos pidió el médico familiar que pasáramos a otra ventanilla donde tramitarían la cita con el neuropediatra. En dicha ventanilla amablemente nos dijeron que en aproximadamente tres semanas nos llamarían por teléfono o que regresáramos a ver si ya estaba la cita. Cuatro semanas después finalmente estaba agendada la cita con el neuropediatra, dos meses después.
Llegó el día puntualmente llegamos a la hora indicada y después de una hora de deliberaciones nos llaman a la recepción para informarnos que nos van a pasar con el pediatra, pues las personas que revisan la logística de las citas consideraron pertinente que el pediatra evaluara la situación y si lo creía necesario pediría la cita con el neuropediatra. Pasamos a verlo y después de explicarle toda la situación y enseñarle todos los estudios que previamente habíamos practicado, nos dio la orden para que se le diera cita a la niña con el neuropediatra. Cabe señalar que los médicos dan una muy buena atención, sin embargo están presos de la burocracia y procedimientos que hacen muy lento el proceso de sanación de un paciente.
Mes y medio después finalmente en tiempo y forma acudimos con la Neuropediatra quien escucho nuestro relato, revisó los estudios que llevábamos y después de revisar a la nena nos dio las órdenes para hacer los estudios de oftalmología, radiología y la resonancia magnética que era nuestro propósito inicial.
Fuimos a la ventanilla a solicitar cita para la resonancia y nos dijeron que en tres semanas nos llamarían para darnos fecha y hora. Pasado un mes fui a ver que sucedía con la cita y me dijeron que el estudio seria subrogado y que solo estaban esperando autorización del director, que en una semana estaba listo. Esta misma historia se repitió durante tres semanas y cuando mi esposa estaba desesperada por tanta negligencia, decidí como vulgarmente se dice aceitar la maquinaria y buscar entre mis amigos y conocidos alguien que me ayudara con esta situación que llevaba casi 1 año y tres meses.
Finalmente una muy querida amiga me pidió los datos de la nena y los míos, y me dijo que me presentara en una oficina del hospital ISSSTE Zapata con el jefe de la oficina y que ya no habría ningún problema.
Felizmente acudí a la oficina buscando al doctor a las 9 am después de dejar a mis hijas en la escuela, la oficina se encuentra en el sótano al final del pasillo.
El primer filtro lo hace el policía quien amablemente dice que el doctor no se encuentra y que no tiene hora de llegada y a veces ni va… pero que si quiero me pasa con su secretaria a quien ya habíamos visto y que nos había dicho que faltaba una firma de autorización. Nos atendió nuevamente y nos dijo exactamente lo mismo que aún no autorizaba el procedimiento y que su jefe no le dijo nada.
11 am llega el Doctor saludando amablemente a todos los que ya hacíamos antesala y que se ve que tienen trato constante con dicha oficina pues llegan con tanques de oxígeno, sillas de ruedas, muletas etc.
Finalmente nos atienden y dicen que no se ha autorizado porque falta un papel donde se verifica la vigencia de los derechos, (dicho papel yo lo tramite y no se puede llegar hasta esa oficina si no se entrega previamente), ya molesto le comente al doctor que se necesitaba para algo tan sencillo como era firmar una autorización y me contesto que pediría el expediente y que en unos minutos ya se solucionaba. Paso una hora y al preguntarle a la secretaria que sucedía me dijo que todavía no le bajaban el expediente, por lo que rápido fui a la planta baja al archivo para pedirles que me hicieran el favor de enviarlo, a lo que me respondieron que lo habían bajado casi una hora antes.
Bastante molesto volví y la señorita se disculpó diciendo que no lo había visto encima de su escritorio y que en cuanto se desocupara el doctor me atendería, pero que necesitaba urgentemente unas copias y tuve que correr hasta la calle porque en la oficina estaba prohibido ocupar la copiadora para los derechohabientes.
Me pase 40 minutos viendo como platicaba el Doctor con compañeros médicos que sin hacer antesala entraban a su cubículo para el cotilleo de sobremesa de café. Cuando se percató de mi presencia entre risas imprimió una hoja que me tenía que dar firmada y sellada, cuando salió a darme la autorización de la resonancia se percató que tenía un error y en lugar de poner que era una niña de 4 años había puesto 40, situación que corrigió con un simple tachón de pluma.
Ya un poco más sereno 1:45 pm camino a la salida del hospital, me detiene el policía y me dice que me regrese porque me falto que me entregaran unos papeles y efectivamente cuando volví la señorita ya más amable me dijo que el doctor olvido anexar unos documentos que eran importantes para el procedimiento.
Sé que es largo el relato pero si para mí que estoy con todas mis facultades me fue difícil aun con palanca, que le espera a personas de la tercera edad, minusválidos y muchos que al igual que un servidor tratan de hacer las cosas bien sin saltarse las filas.
Es una pena que pongan a servidores públicos tan poco comprometidos pero que puntualmente cobran su quincena. Es necesario no que se revisen solo los procedimientos, también es necesario revisar la actitud de las personas y hacerles notar que no le hacen un favor a los usuarios y que al trabajar como servidores públicos deben facilitar las cosas para que todos nos veamos beneficiados.