11/04/2017
Cuando una persona padece un problema de adicción generalmente niega tanto su enfermedad como las consecuencias que la misma le acarrea.
De la misma manera, los seres queridos de un adicto no parecen darse cuenta de que existe un problema serio. A menudo sufren una condición conocida como “codependencia”. En muchos casos los pensamientos y sentimientos de los cónyuges, hijos, padres y hermanos son controlados por el comportamiento y las emociones del adicto y esto causa el total desequilibrio de la unidad familiar. Los miembros de la familia pueden sentirse responsables por el problema y creer que, si se esfuerzan suficientemente, serán capaces de “curar” a su ser querido.
La codependencia se manifiesta en muchas formas. La adicción puede hacer que la familia oculte el problema, quizá no permitiendo visitas en su hogar o prohibiendo discusiones sobre la enfermedad entre miembros de la familia. Cuando la persona adicta está intoxicada, los familiares pueden intentar proteger a su ser querido diciéndole a su jefe que el adicto no puede ir a trabajar ese día porque está enfermo, cuando en realidad está intoxicado.
Otro problema relacionado con la codependencia se presenta cuando un miembro de la familia intenta controlar el comportamiento del adicto, ocupando su tiempo libre, par impedir que pueda consumir.
Todas las conductas codependientes tienen como origen un afán de la familia de proteger y rescatar al adicto. Sin embargo, en realidad favorecen la adicción, ya que o bien facilitan el consumo (“yo voy a comprarle el alcohol para que no salga y tenga un accidente”) o bien impiden que el adicto enfrente las consecuencias de su consumo.
Los niños no están exentos de padecer codependencia. Pueden actuar con ira o intentar lograr metas muy altas en la escuela o deportes, para desviar la atención de la familia lejos de la adicción. El enfocarse en metas que muchas veces son poco realistas, estos niños pueden caer en depresiones o adicciones. Algunos de ellos se aíslan tanto de su familia como de amigos para poder “guardar el secreto”.
Desafortunadamente en el caso de tu hijo, sufres una cantidad extraordinaria de culpa por "abandono" , "violencia" y "descuido" y es entonces cuando responsabilizas a quien sea, para no "sentirte tan mal " o "tan mala madre".
Hoy tienes, aunque no deberías, limpiar esas "huellas" que causaste ya no en El Niño sino hoy, en el que quizá llegue a ser un adulto con conductas y pensamientos de "niño".
La droga deja secuelas en ocasiones irreversibles: físicas, mentales, emocionales y espirituales.
NADA será considerado como "bueno","acertado" y mucho menos "lo mejor para él o su Familiar Codependiente" NADA será suficiente, ni dentro ni fuera de un espacio en el que se pretende re-habilitar a través de Disciplina, hábitos y no caprichos y desorden; amenazas de hijo a padres , chantaje, manipulación y mentira. A oídos del Codependiente es pensar "pobre....yo tengo la culpa y TENGO que rescatarlo, ya LO HICE SUFRIR DEMASIADO"........
Cada quien toma su propia decisión y lo más importante es y será siempre el resultado de la misma, para el adicto que convence con sus propios argumentos, el resultado puedes ser y casi seguro UN PRÓXIMO CONSUMO, por una buena "razón", una excelente "justificación" y una excelente
práctica de los:
Mecanismos de defensa.
Al ser presa de las adicciones se instalan mecanismos de defensa en el adicto para justificar y seguir manteniendo su adicción. Es necesario identificar estos mecanismos para poder actuar acertadamente cuando se enfrente al adicto para buscar una alternativa de rehabilitación. Estos mecanismos, en su mayoría, constituyen una manera de autoengaño.
Ente otros mecanismos los más comunes son:
- Narcisismo: creer que sus problemas son únicos y especiales, diferentes a los demás. Como si se considerara miembro de otra especie y no un ser humano. Exige que se le trate de manera "especial y diferente", él no es igual que los demás.
- Negación: Es el mejor mecanismo de defensa para mantener su adicción, ¿si no existe un problema, porque enfrentarlo o tratarlo? No es necesario, no pasa nada, todo está bien.
- Minimización: Al minimizar el problema de la adicción se le roba su real magnitud, implicando que es algo sin importancia, frases como: "Solo consumo de vez en cuando", "No estoy ebrio, solo me tomé un par de tragos", son indicativos de minimización.
- Proyección: El adicto afirma que el problema es otro. Que se debe a circunstancias que ocurren y que están fuera de su control. El mundo está mal, todo está mal. El no tiene que cambiar, el mundo y las personas a su alrededor tienen que cambiar.
- Visión de túnel: Como cuando se ve a través de un túnel, solo se percibe un foco de atención (la luz al final del túnel) es decir, lo único que ve o le interesa es su adicción y el estilo de vida que ésta le hace llevar. No percibe que hay otros caminos y alternativas a su consumo de dr**as, como la rehabilitación por ejemplo. Esto produce en los demás la sensación que el adicto es terco, le falta criterio, o está enajenado.
- Inversión: A las personas que desean ayudarlo y apoyarlo las ve como enemigas. Lo único que desean es molestarlo y entrometerse en su vida. Por el contrario las que consumen con él o le proporcionan la sustancia los aprecia como amigos.
- Racionalización: Encontrar argumentos "racionales" para explicar su adicción, que están en lo correcto y su adicción está perfectamente justificada. Estos argumentos de racionales no tienen nada. Y es una de las maneras de auto engañarse más efectiva.
- Distorsión: Cuando se busca la comunicación con el adicto interpreta las palabras o actos de una manera completamente inadecuada, es como si escuchara otro mensaje. A propósito hace un gran intento por confundir a su interlocutor para seguir con su adicción.
- Pensamiento mágico: Fantasea, sueña despierto, que de alguna manera sus problemas de adicción van a desaparecer de un momento a otro, sin ningún esfuerzo o acción que demuestre que se hace responsable por rehabilitarse.
- La manipulación: Los adictos son expertos en manipular a las personas. Normalmente a los miembros de su familia. Cada vez que necesitan algo (casi siempre dinero o ayuda con alguna responsabilidad que no cumplieron). Para poder seguir consumiendo manipulan los sentimientos y emociones de las personas con el propósito de lograr sus objetivos.
- La indiferencia: poco a poco se van tornando más indiferentes ante las consecuencias que su adicción les trae. Esta indiferencia se nota en todas las áreas importantes de su vida, laboral, social, relación de pareja, relaciones familiares.
- La mentira: Los adictos inventan las mentiras más inverosímiles para conseguir su objetivo principal de seguir consumiendo. "Me asaltaron", "Me secuestraron", "Se me perdió la billetera" son solo algunos ejemplos trillados. A veces inventan negocios y consiguen socios que aporten dinero y así sin mucho esfuerzo poder seguir financiando su adicción.
- La intolerancia: apenas escuchan una opinión diferente a la suya, o se ven obligados a realizar tareas que no quieren hacer, estallan con una agresividad impresionante. No soportan que nada se interponga en sus planes, no ceden ni son conciliadores, explotan.
Puede ser que en esta lista haya olvidado algunas u otras conductas propias de los adictos. Debo mencionar que casi todos estos mecanismos de defensa pueden seguir instalados por un buen tiempo a pesar de que el adicto esté en rehabilitación.
Mientras avanza el proceso de rehabilitación, todos estos patrones de conducta negativos pueden ir estudiándose y modificándose. Se promueve la instalación de patrones de conducta funcionales.
Quedo a tus órdenes, sin temor a equivocarme, ese chico que nada tiene que ver con tu decisión (observado desde el "yo te necesito") podrá contar con cualquiera que lo atendimos en su "corto proceso, por tu gran necesidad de tenerlo bien cuidado y disolver un poco de tu "culpa" que si bien dices que vas a grupo yo lo cambio por un simple y tan cierto:......"bajo tu propia responsabilidad"